Entrevista
a Javier
Fernández Aguado
Si desea
el artículo en pdf, póngase en
contacto con Thinking Heads (info@thinkingheads.com)
"Gobernar
a mediocres es más sencillo que dirigir
a talentos"
Periódico LA RAZÓN
26 de febrero de 2004
Por Leticia Arráez
«El directivo debe disponer y adquirir
una serie de habilidades como la capacidad de
escuchar y aprenderlo que los subordinados tienen
que decir, junto a la paciencia para saber exigir»
Fernández Aguado es profesor
del San Pablo CEU y socio director de la consultora
MindValue. Su «dirección por hábitos»
demuestra que en la empresa el dinero no lo
es todo.
Un filósofo enseña a directivos
de empresa. Este es el caso del profesor Javier
Fernández Aguado, uno de los «top
ten» del «management» español,
estará mañana en Murcia para hablar
de algo tan singular y eficaz como la nueva
gestión del talento en las empresas.
- ¿Qué es la gestión
del talento?
Se trata de una de las mayores preocupaciones
empresariales porque la competencia no está
tanto en los medios económicos o técnicos,
sino en la preparación de las personas
con las que la empresa cuenta. Se une otro factor
importante, que es la inversión del mercado
laboral en el futuro, de tal manera que habrá
mucha más oferta de puestos de trabajo
que demanda a causa del problema demográfico.
Desde el gobierno de las empresas se hace imprescindible
gestionar bien el talento y procurar no ahuyentarlo.
- ¿Qué le hace falta
a un directivo para gestionar bien el talento?
El directivo debe disponer y adquirir una serie
de habilidades directivas, como la capacidad
de escuchar y aprender lo que los subordinados
tienen que decir, junto a la paciencia para
saber esperar al momento oportuno para exigir
más a los empleados o corregir. La ciencia
del gobierno de personas y organizaciones también
es un factor fundamental, ciencia difícil
que exige tener en cuenta que no todas las personas
son iguales. Además, el talentoso suele
ser una persona con peculiaridades, porque está
relativamente unido a la genialidad y la locura.
Por lo que gobernar a mediocres puede ser más
sencillo, pero la empresa debe contar también
con personas particularmente preparada, con
creatividad y con visión de futuro, que
en muchas ocasiones son las más difíciles
de dirigir.
- ¿Cómo define usted
a una persona con talento?
Una persona que, por su modo de ser y capacidad
intelectual, tiene unas capacidades especiales
que le hacen especiales a los demás.
Cada uno tiene su parte de talento, lo que pasa
es que el que tiene mayor visión de futuro
es el que más talento tiene para la organización.
- ¿Influye la gestión
del talento en la mayor eficacia y productividad
de la empresa?
Por supuesto. En la medida en la que se maneja
el talento, la empresa mejora sus resultados.
Hoy día la disputa entre empresas se
hace cada vez más estrecha en relación
al tipo de servicios que se ofrece. Por ejemplo,
el dinero que ofrece un banco es el mismo que
en otro y los márgenes son muy parecidos,
pero lo que varía es el servicio y la
atención que se presta al cliente.
- ¿En España existen
muchas empresas que funcionan así?
El asunto preocupa en España desde hace
poco tiempo. Por eso, se está estudiando
la puesta en práctica de estas teorías,
esto es, cómo utilizar el instrumento
del «coaching» para gestionar talentos,
es decir, un buen entrenador para un equipo.
- ¿Cómo se puede aplicar
esta teoría a la realidad empresarial
murciana, en el que la mayor parte de negocios
son familiares?
Tuve ocasión de trabajar hace diez años
en Murcia con la Croem.
Conocí a fondo el estilo de hacer empresa
en Murcia. También las familias tienen
que aprender a gestionar el talento, no por
el hecho de ser familiar, cualquier persona
se puede incorporar a una empresa. Aunque a
corto plazo puede ser satisfactorio, a medio
y largo plazo puede ser un desastre si esta
persona hunde la organización. También
hay que encontrar las
formas, independientemente de que las personas
sean parientes, cada uno sepa estar donde debe
y sepa dar lo mejor de sí mismo a la
organización.
- ¿El empleado puede actuar
en sentido inverso ante esta forma de dirigir?
Es importante el equilibrio, ya que tan peligroso
es exigir de manera desmedida, con la «OPA»
o dirección por amenaza, que a corto
plazo suele ser muy útil porque los empleados
trabajan más durante un tiempo. Pero
la desventaja de la “OPA" es que
cuando el jefe se ha ido, los trabajadores desconectan
y trabajan menos. De tal modo que hay que conjugar
una dirección por amenaza con una dirección
por hábitos que consiste en convocar
los mejores deseos e intereses de cada persona
en el trabajo que realiza. No hay que ser tampoco
ingenuos, ya que tiene que haber siempre control
sin ser exhaustivo.
- ¿En qué consiste concretamente
la dirección por valores?
Se necesita, por un lado, una formación
de la manera técnica de gobernar una
empresa, pero también antropológica,
para motivar a la gente, no sólo por
elementos retributivos, que hay que tener en
cuenta también, sino transmitir a los
empleados que con su trabajo van consiguiendo
mejoras en el entorno social y se desarrollan
nuevos proyectos para dar más trabajo.
En definitiva, se procura obtener lo mejor de
la persona en ese ambiente. La meta, muy difícil,
sería encontrar una felicidad posible
en el trabajo.