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¿Que dicen sobre nuestros ponentes los medios de comunicación?

Artículo de Félix Cuesta Fernández

"Cómo externalizar sin dejar de crear valor"

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Diario Gaceta de los Negocios
26 de noviembre 2003

Muchos directivos piensan que cuando externalizan una función ya no son responsables de ella

"El outsourcing no es una mera vía de reducción de costes"

Cada vez que sucede un accidente laboral con repercusión en los medios de comunicación suele producirse una guerra de declaraciones sobre la responsabilidad del suceso. Con frecuencia aparece la subcontratación como una de las causas del problema. El origen del problema es de fondo más que de proceso instrumental, da igual si se trata de subcontratación o de cualquier otra fórmula de externalización o de colaboración, es un problema de actitud y de gestión. Muchos directivos piensan que cuando externalizan una función ya no son responsables de ella. Y eso es un importante error, pues externalizar es delegar la ejecución de la actividad o de la función, pero no cabe desentenderse de la generación de valor en la empresa. El problema radica en la visión del directivo: si es más operativa o por el contrario es realmente global. Si el directivo ha tomado la decisión de externalizar alguna de sus actividades es porque entiende que ésa es la forma más óptima de realizar esa actividad. Pero él sigue siendo el responsable ante sus accionistas de la optimización de la cadena de valor. Y también tiene que asumir que el modelo de gestión se complica ya que, a partir de ese momento, ciertas personas que se integran en su cadena de valor no dependen jerárquicamente de él, sino que deben ser integrados a través de tecnología y procesos instrumentales. En definitiva, el directivo ante la externalización tiene que aprender a gestionar y dirigir la empresa como un sistema abierto y flexible, y debido a la mayor complejidad y dificultad que ello implica, debe estar preparado tener cuidado de todos los detalles por pequeños que parezcan, creando con sus colaboradores un entorno de comunicación basado en la total transparencia y la confianza, y todo desde una visión global. Para realizar los procesos de externalización con éxito hay que dar una serie de pasos fundamentales que podemos resumir en el siguiente decálogo:
  1. Reconocer que existen posibilidades de mejora en una función o actividad en particular que ayude a incrementar la generación de valor de la empresa.
  2. Prepararse técnica y psicológicamente para el cambio de modelo estratégico-organizativo, aceptando la negociación como auténtico pilar de las relaciones entre colaboradores.
  3. Identificar al posible socio, seleccionándolo en base a dos dimensiones: la primera por proximidad cultural y confianza y la segunda dimensión, la puramente técnica.
  4. Llegar a acuerdos perfectamente claros, con una visión estratégica común, con objetivos claros y compartidos, entendiendo que a partir de ese momento, ambas organizaciones se integran en la misma cadena de valor, conformando una única concepción empresarial concreta, basada en un mismo proyecto.
  5. Aproximar los modelos de organización, estableciendo interlocutores por ambas partes, con autoridad delegada para tomar las decisiones necesarias para realizar cometido.
  6. Integrar los sistemas de información de tal forma que permitan realizar una gestión eficaz de la cadena de valor global.
  7. Aproximar los sistemas de dirección y la organización del trabajo, conformando equipos de trabajo mixtos en los diferentes niveles en los que se precise.
  8. Establecer políticas retributivas próximas basadas en los resultados, donde la componente variable represente un mensaje especialmente claro de los objetivos comunes de ambas partes.
  9. Preparar y desarrollar planes de entrenamiento y desarrollo conjuntos.
  10. Aceptar la plena corresponsabilidad de ambas partes ante terceros: clientes, empleados, accionistas, sociedad, etc.

En definitiva, los procesos de externalización deben ser entendidos como generadores de valor en sentido amplio y no como una simple búsqueda de reducción de costes, muchas veces sin un criterio adecuado, estableciendo relaciones simples de cliente-proveedor, eludiendo responsabilidades.

Un proceso de externalización debe ser entendido por el directivo como una fórmula de organización optimizada que ayude a conseguir una mejora en el output de su cadena de valor, dentro de una concepción de la empresa como un sistema abierto y flexible. Esto implica un sistema de gestión más complejo y la corresponsabilidad, obteniendo la contrapartida de mejora en la posición competitiva y la ausencia de limitaciones.

Félix Cuesta
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