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"Somos una hoja que cuelga de un árbol"
Aula de El Mundo
20 de mayo de 2004


César Piernavieja

"No hay eslabón perdido en la cadena de la evolución porque la evolución no se dio como una cadena". Así de tajante se muestra Eudald Carbonell, uno de los tres codirectores de Atapuerca. Para explicar la evolución, él prefiere recurrir a otra comparación: una hoja que cuelga de una ramita, que a su vez lo hace de otra rama y ésta del tronco de un árbol. La hoja es el 'homo sapiens'

Detrás de su sombrero de Indiana Jones, del chaleco y la pipa se esconde todo un sabio de nuestro pasado, codirector del yacimiento que ha explicado el último millón y medio de años de existencia humana en Europa, Atapuerca.

Se llama Eudald Carbonell y hablar con él es como hacerlo con un libro abierto lleno de imágenes que desentrañan con claridad los secretos de la evolución. Es profesor de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona, catedrático de Prehistoria por la citada institución y uno de los tres directores de nuestro gran tesoro paleoantropológico, esa sierra burgalesa famosa en todo el mundo.

Después de los años de trabajo en sus yacimientos, de la ardua investigación en los laboratorios, Carbonell ha acumulado una experiencia que le hace decir cosas como ésta: "El homo sapiens es la última hoja de una ramita que cuelga de una rama que está pegada a un tronco que tiene todas las ramas muertas".

Es la imagen que utiliza para explicar que "los misterios de nuestro pasado cada vez están menos en las especies, en lo que mal llamaban eslabón perdido, porque la evolución no es una cadena, es un árbol". Nada lineal sino todo ramificado. "Ésta es una lección que Atapuerca irá desentrañando", asegura Carbonell.

Pese a su condición de profesor, que le hace permanecer muchos meses al año entre las paredes universitarias, se considera un "hombre de campo", pero con un inusitado interés por "el pensamiento". De hecho, está plenamente convencido de que "debemos convertir la ciencia en pensamiento".

A sus 51 años, lleva más de 30 pisando suelo burgalés, y en este tiempo le ha dado tiempo de sobra a cogerle cariño: "Le tengo un amor especial. La influencia que ha tenido sobre toda la sociedad nos ha cambiado. A mí, desde muchas perspectivas, más que haberme cambiado, me ha construido".

No olvides...

TODO POR UN OSO. Detrás de los grandes hallazgos suele haber pequeñas historias, como esta. Los yacimientos de Atapuerca existen porque un grupo de investigadores buscaba restos de osos en la sierra burgalesa. "Y encontraron una mandíbula en la Sima de los Huesos", cuenta Carbonell. Era 1976. Él se incorporó al proyecto en 1978, a las órdenes de Emiliano Aguirre, director de los yacimientos hasta que Arsuaga, Bermúdez de Castro y el propio Carbonell cogieron las riendas.

ENTRE MANOS. Todo hallazgo, para que realmente aporte algo al conocimiento científico, ha de tener más que demostrada su validez, su rigor. Por eso, los responsables de Atapuerca llevan muchos meses con algo "muy gordo entre manos" pero, hasta que no estén escrupulosamente convencidos de su autenticidad, no lo harán público.

PARA RATO. Emiliano Aguirre, primer director de los yacimientos, hablaba de que en Atapuerca "hay trabajo para millones de años; yo creo que tanto no, pero sí para algún milenio", dice Carbonell. Pero, ¿por qué en esta sierra hay tantos restos de nuestro pasado y bien conservados? "Porque está muy bien situado y porque los fósiles están muy bien conservados gracias al sistema de cuevas, que ha hecho que el agua no se lleve esos restos a lo largo de los años", explica el catedrático.

IMPACTO. Eudald Carbonell explica así qué siente al estar rodeado de restos de hace un millón de años: "Es una sensación muy compleja, es una forma de manifestarse el saber y el sentir de la Historia del hombre. Desde luego, impacta".


Un acercamiento ético al ayer que consiste en conocer el pasado para lograr un mejor presente

Su gran proyecto es explicar la evolución de los dos últimos millones de años, desde el Pleistoceno hasta nuestros días. "Por eso he consagrado casi toda mi vida a Atapuerca", asegura. Lo cierto es que en los yacimientos de la sierra burgalesa reposan los restos que pueden explicar, y de hecho ya explican, gran parte del misterio, de eso que se llama evolución humana.

Pero, ¿por qué es interesante conocer nuestro pasado, el modo de vida de nuestros ancestros? Para Eudald Carbonell, es una cuestión de ética. "Cuanto más sepamos de nuestro diseño interno más podremos potenciar las características que tenemos para transformarnos en una especie más socializada", explica.

Es algo así como aplicar el comunismo a nuestro pasado común: cuanto más conozcamos nuestro ayer, mejor será nuestro hoy. ¿Por qué? Porque la meta es compartir el bien común, hacer de toda la especie los avances que sólo disfrutan unos pocos.

Es una cuestión compleja, pero merece la pena intentar entenderla, porque de ello puede depender nuestro futuro. Por eso, Carbonell defiende a capa y espada: "Cuando la técnica sea común a toda la especie es cuando se repartirá la riqueza". Es el primer paso para entender la siguiente y quizá contradictoria afirmación, pero que en el fondo no es tal: "Todavía no somos plenamente humanos".

Carbonell lo afirma por lo siguiente: la especie humana se distinguió de las demás cuando compartió como especie sus avances (el hallazgo del fuego, el desarrollo de la capacidad de hablar, etcétera). Por eso, para ser plenamente humanos hoy, para terminar de desarrollarnos como especie, deberíamos compartir todos los avances de la técnica, que es lo que hizo el hombre antiguo. "Socializar el conocimiento", en palabras de Carbonell. De ahí su anterior afirmación ("cuando la técnica sea común a toda la especie es cuando se repartirá la riqueza") y de ahí su afán divulgador, su concepción de la ciencia como vehículo para el conocimiento y del pensamiento humano.


Próxima campaña

Cuando se empezó a investigar en Atapuerca, la campaña de excavaciones duraba 15 días. Este año se rebuscará en las entrañas de la sierra durante un mes y medio a partir del próximo 14 de junio. Trabajarán unos 100 especialistas, entre los que hay 35 doctores, 60 licenciados y unos 15 estudiantes.

"Es una excavación totalmente profesional", asegura Carbonell, quien nos ha desvelado las líneas maestras de la campaña de este año. "Continuaremos trabajando en la Gran Dolina, donde hay restos de homínidos de hace un millón de años. También en la Sima de los Huesos (medio millón de años), en la del Elefante (donde se han hallado herramientas de hace 1,5 millones de años) y en el Mirador, una nueva cueva del Paleolítico Superior (10.000 años).

Eudald Carbonell
Codirector del Proyecto Atapuerca
E-mail de contacto - eudald.carbonell@thinkingheads.com