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Artículo de Pascual Montañés

La paradoja de la conciliación vida personal-vida laboral

En la película de "Los Diez Mandamientos", Moisés, interpretado por Charlton Heston, les da un día de descanso a los obreros que están construyendo la pirámide. Ramsés, interpretado por Yul Brinner, no entiende su decisión y le reprocha su acción. Moisés le explica entonces a Ramsés que con esa jornada de descanso los obreros volverán más vigorosos y las pirámides se levantarán más rápidamente. Ese fue el origen de los sábados como día libre de los judíos, el día de Moisés. En la cultura occidental-cristiana ese día es el domingo.

Da la impresión de que se nos ha olvidado esta costumbre. El hábito de reponer fuerzas no cabe en los planes de los directivos y de ahí la corriente cada vez más en boga de la conciliación de vida profesional y personal. Dos son las tendencias contrapuestas que nos permitirán centrar el tema:

a. PROYECTO PERSONAL DE ALTURA. La alta dirección requiere de un proyecto personal tan amplio y atractivo como el proyecto profesional que lideran. Si no son capaces de desarrollar ese proyecto personal nunca desconectarán, sólo descansarán. La diferencia estriba en que "descansar" es simplemente no hacer nada, mientras que "desconectar" es dejar de hacer la labor profesional habitual para realizar otras cosas que le apasionan al directivo.
b. EL EGOÍSMO DE LA EMPRESA. La empresa no soporta que haya algo por encima de ella. La empresa se constituye en lo primero y a veces hasta lo único. En todo caso, sólo puede igualarse al hedonismo personal del individuo: está bien visto que el ejecutivo se vaya a subir un ocho mil con Sebastián Álvaro, director de Al Filo de lo Imposible o pasar una semana jugando al golf con Severiano Ballesteros. Sin embargo, si el deportista de élite es el hijo o la mujer del directivo, está mal visto que disfrute del éxito de la familia.

Decía Kenneth Andrews que cuanto más progresa una persona en poder y prestigio menos dueño de su vida es, y como resultado tiene que trabajar más duramente que la mayoría de sus subordinados. Consecuentemente, siendo esto así, el directivo, el político, el gestor, en definitiva, la persona con poder, debe ser capaz de administrar mejor su tiempo, optimizando de esa forma los resultados. Se da la paradoja de que la mejor forma de resolver los problemas es saliendo del problema mismo, buscando nuevas perspectivas. AÑADIR CUESTION PSIQUIATRA. ¿Cuánto tiempo puede durar una persona obsesionada con un proyecto? ¿cuán importante es que el ser humano desconecte?

¿Qué deben hacer entonces las empresas? Su labor es la de fomentar la edificación de un proyecto de vida personal para el directivo. En otras palabras, promover una mayor calidad de vida apoyando los proyectos individuales de familia, amistades, aficiones, etc. Se plantean así tres escenarios:

- Que los empleados no consideren un valor tener una vida privada de mayor calidad. En este caso, sobre todo hipotético, la cultura corporativa rechaza o erradica la vida personal y los propios empleados (o la mayoría) lo ratifican. La dirección de la empresa, si no hace nada, acabará contando con mucho brazo pero con poca cabeza, ya que irremediablemente la productividad se estancará. En este caso la dirección deberá forzar la socialización mediante actividades privadas entre los directivos: kick-offs, retiros espirituales, jornadas de formación y reflexión. Es la empresa la que, consciente de la situación, impulsa la calidad de vida.
- Que los empleados consideren un valor tener una vida de mayor calidad pero que la empresa no haga nada para fomentarlo. En este caso la rotación de los directivos será elevada y la empresa a largo plazo no será productiva.
- Que los empleados consideren un valor tener una vida de mayor calidad y la empresa tome cartas en el asunto. En este sentido, la labor de la empresa no sólo se puede reducir a crear guarderías, dotar de mayor flexibilidad al horario de trabajo, sino desarrollar un plan de comunicación externo e interno para difundir y compartir los proyectos personales de los empleados: es esencial que los empleados sepan, por ejemplo, que su director general se va un mes a subir un ocho mil. Consiste en dar valor a las actividades privadas de los empleados y directivos, sean artísticas, deportivas, culturales, benéficas, solidarias, etc. En otras palabras, hay que desarrollar un proyecto de gestión del conocimiento no sólo profesional, sino también privado, y esto ha de llevarse a cabo de forma informal.

El tiempo de un directivo vale mucho dinero, ya que a través de él consigue resultados que benefician a muchos. La clave está en saber repartirlo y un cierto tiempo debe ser dedicado a desconectar del trabajo diario. Sólo de esa forma su productividad será mejor y logrará que la pirámide se construya más rápidamente.


Pascual Montañés
Profesor del Instituto de Empresa
Ponente de Thinking Heads
E-mail de contacto - pascual.montanes@thinkingheads.com