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Artículo de Pascual Montañés

Afilando el hacha de la productividad

Aunque se trata de una interpretación, posiblemente, el arte rupestre que encontramos en Altamira y otras cuevas prehistóricas no sea sino un descanso espiritual de su actividad cotidiana. Dice José Antonio Lasheras, Director del Museo de Altamira, que no sería descabellado pensar que los dibujos de las cuevas son una escapada mental de su realidad. Mediante el análisis realista de los cuerpos de bisontes, cabras y caballos, los humanos de la época de Altamira se enfrentaban a su problema diario desde otro punto de vista, alternativo, diferente, pictórico, era su forma de expresar la realidad y las grandes cuestiones de la vida. Los dibujos eran su descanso, su liberación.

Antropológicamente hablando, lo anterior se traduce en un hecho incontestable: El ser humano requiere de periodos de descanso para poder ser más productivo durante el tiempo de trabajo.

Esto nos sumerge de lleno en la temática (problemática) de la conciliación de la vida laboral y familiar. Dicha conciliación no se puede justificar apelando simple y llanamente a argumentos sociales o familiares, sino a argumentos económicos: conciliar es rentable, no es una mera operación de lavado de imagen, como lo demuestra el hecho de que la desconexión del individuo mantiene o incrementa su productividad. Y no me refiero exclusivamente a dormir o descansar, sino a periodos más largos de reposo y liberación intelectual de los problemas cotidianos: una auténtica desconexión.

Así las cosas, ¿qué deben hacer los directivos? Les propongo las siguientes pautas:

a. El alto directivo debe crear ese proyecto personal que enriquezca su vida por encima de la empresa, salvando la clásica disyuntiva de vivir para trabajar y trabajar para vivir. De hecho, las pautas van en ese sentido: los nuevos ejecutivos no son hombres de marca, son hombres de proyecto. No se escoge la empresa por la marca, como se hacía antes, sino por el proyecto que le propone y la flexibilidad que ese proyecto da a su vida personal.
b. En la primera residencia se descansa, pero no se desconecta. Se requiere una segunda residencia. Igual que el Presidente de los Estados Unidos tiene una residencia de semana, la Casa Blanca, y una residencia de verano, Camp David, la cúpula directiva de una empresa requiere de algo similar. Si lo único que cambia es que durante el fin de semana se muda de traje a chándal, no habrá desconexión. Es preciso poner distancia, lejanía física del día a día.
c. Exija la auténtica igualdad de trato. Hay cosas que los hombres no pueden decir y las mujeres sí. Un directivo no puede cancelar una reunión de alta dirección porque va a recoger a su hijo, mientras que una mujer directiva sí puede. La dirección masculina de la empresa debe sentirse capaz de pedir un descanso por paternidad, no debe ruborizarse por solicitar un periodo sabático para irse con su hijo durante el verano. Hasta el momento, las mujeres se han atrevido a dar el primer paso, mientras que los hombres todavía tienen que darlo.

No olviden la parábola del leñador: un leñador fue escogido entre una selección de leñadores al haber destacado en la tala de árboles. La empresa le contrata y observa cómo el primer día cumple su record de 10 árboles por hora. Pero el segundo día baja a 9 árboles por hora, el tercer día a ocho árboles por hora, y así hasta quedarse en un rendimiento mediocre de dos árboles por hora. El director de la empresa maderera se acerca a él, alarmado por su baja productividad y le pregunta: "¿Cómo es que ya no rindes como antes?" Y el leñador le contestó: "Es que estoy tan ocupado que no tengo tiempo ni de afilar el hacha". Afilar del hacha supone coger distancia respecto al problema, verlo desde una nueva perspectiva. Los directivos de hoy se enfrentan a la necesidad de afilar el hacha y de convencer a su propia empresa de que sólo si tienen tiempo libre podrán mantener ese ritmo productivo. Conciliar es económicamente rentable, y los propios directivos deben demostrarlo. Si nuestros antepasados lo hacían, nosotros lo podemos hacer también.


Pascual Montañés
Profesor del Instituto de Empresa
Ponente de Thinking Heads
E-mail de contacto - pascual.montanes@thinkingheads.com