“La empresa debe ser un todo coherente para
responder de la forma más rentable posible
a las necesidades y expectativas del mercado dentro
del entorno económico donde tiene que realizar
su actividad económica.
Por ello, la empresa debe ser un ente dinámico
y en aprendizaje continuo con la capacidad para
anticiparse y liderar los cambios en el mercado,
lo que le permitirá alcanzar el máximo
nivel de competitividad en cada momento. Para ello,
los directivos deben establecer el sistema de inteligencia
que les permita conocer en todo momento la situación
de su empresa con respecto al entorno dentro del
que tienen que realizar su actividad económica
y actuar apoyándose en las metodologías,
herramientas y recursos que existen a su disposición,
interna y externamente, para conseguir siempre el
máximo nivel de competitividad y consecuentemente
de valor.
Todo esto debe llevar al directivo a entender y
actuar en el sentido de que todo proceso de dirección
es un proceso de change management.”