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SANTO Y SEÑA DEL BALONCESTO MADRIDISTA, SE MARCHA SIN RENCOR.
Lolo Sainz: "No me jubilan, me voy yo"
Una entrevista de JOSÉ LUIS MARTÍNEZ (Marca.com, julio de 2005)

En agosto cumplirá 65 años y ha decidido poner fin a su periplo como director de la sección. Lolo Sainz, santo y seña en la historia del baloncesto madridista, se va sin rencor y con el título de Liga bajo el brazo. A su sucesor, Antonio Martín, le recomienda paciencia. Además, habla sin acritud de su peculiar relación con Florentino y Maljkovic. Se va un caballero.

¿No tiene la sensación de que pese a conquistar la Liga se va del Madrid un poco por la puerta de atrás?
Yo pienso lo contrario. Vine a este club para poner orden y organizar la sección y los títulos han llegado antes de tiempo.

Alguna culpa tendrá en ello...
No sólo yo, sino toda la gente que he tenido alrededor, y todos los estamentos del club. Entre todos hemos reflotado el baloncesto del Madrid, que vuelve a estar arriba.

¿Lolo se va o es el Madrid el que le jubila?
No me jubilan, me voy yo. El presidente y algunos directivos se han puesto hasta un poquito pesados para que siguiera, pero no me gusta aferrarme a un puesto. No era bueno perpetuarme, yo soy veterano ya. Hemos conseguido estabilizar la sección y hay que dar paso a nuevas ideas de gente más joven, que serán mejores y mucho más efectivas.

Tras 37 años en el Madrid, ¿quién ha dado más, el Madrid a Sainz o Sainz al Madrid?
Yo le he dado mucho al Madrid, y no sólo títulos, también mi madridismo, mi sacrificio con mi familia... Prácticamente no he criado a mis hijos, pero sería un egoista si dijese que el Madrid no me ha dado nada, no ya económico sino como persona.

¿Ha podido hacer estas dos temporadas todo lo que ha querido en la gestión de la sección?

No siempre. He intentado llevar mis ideas y lo he podido hacer con bastante libertad en organización y estructura, pero en la parte económica no siempre podías hacer lo que tu querías. Para eso están los presupuestos.

¿Cuál ha sido su relación con Maljkovic?

Yo propuse que él fuera el entrenador sabiendo que tenía una personalidad muy fuerte y muy arraigada y que en todos los clubes que ha estado le ha gustado ser el máximo responsable del equipo. Nuestra relación no ha sido tan mala como la gente dice, pero hemos tenido momentos difíciles, como hay en todos los sitios. Cada uno ha intentado imponer su criterio y de eso surgen choques, pero no he tenido una pelea constante con Maljkovic, no me he llevado mal con él, no hemos sido enemigos...

Decía Emiliano que si Antonio Martín no quiere tener problemas tendrá que llevarse bien con Maljkovic. ¿Está de acuerdo?
La gente se tiene que llevar bien si se sigue un concepto de equipo, pero estoy convencido de que Antonio intentará imponer sus criterios y su manera de pensar. Que en determinados momentos haya fricciones no quiere decir que no se esté haciendo equipo.

¿Se ha sentido ‘puenteado' o ninguneado en alguna ocasión durante su mandato?

Es una pregunta dura... (se lo piensa antes de continuar).. No excesivamente, a lo mejor en algún momento, pero no de una manera absoluta y por algún pequeño detalle de enterarnos de algo cinco minutos después.

Dicen las malas lenguas que se enteró a posteriori de los fichajes de Rakocevic y Thomas
Rakocevic no fue así. Thomas fue una imposición. Tanto el presidente como la junta directiva están legitimados para tomar estas decisiones y así lo hicieron. Ellos consideraron que Thomas era un jugador idóneo para el Madrid por las circunstancias en ese momento y a lo mejor tardé diez minutos en enterarme, pero eso no quiere decir nada.

¿Cómo ha sido su relación con el presidente?

Magnífica. Mi relación con el presidente siempre ha sido muy buena. No he tenido grandes contactos con él como con Valdano en su primera época y con Butragueño ahora, pero sólo puedo tener palabras de agradecimiento para todos ellos.

¿Cuál ha sido su peor momento como director de la sección?

Cuando quedamos fuera de los ‘playoffs' le dije a Valdano que ponía mi cargo a su disposición, pero no me lo admitió.

¿Y el mejor?
Me siento orgulloso de que el equipo haya sido campeón de Liga, pero estoy mucho más satisfecho de haber trabajado en equipo y que gracias a ello llegase mi mayor satisfacción: ver Vistalegre siempre lleno con 10, 11 o 12.000 personas, algo que nunca se había conseguido.

¿A qué jugador le hubiese gustado fichar si hubiese podido?

A Jorge Garbajosa. Ha sido mi lunar no haber podido fichar a un jugador que suponía un salto de calidad importante, y además siendo español. Lo intentamos muchas veces, pero Unicaja lo hizo mejor y se lo llevó.

¿Ha recuperado el Madrid terreno en los despachos?

Creo que sí. El club ha trabajado mucho para involucrarse en las comisiones más importantes de la ACB. Además, en la Euroliga se nos vuelve a tener muy en cuenta.

En el Madrid ha sido jugador, entrenador y director. ¿Qué faceta le ha llenado más?

Está claro, la de entrenador. Mi espíritu, mi manera de pensar, de ver el baloncesto y de enfocar es como entrenador. No me acuerdo de nada de cuando era jugador, pero siempre me acordaré del Lolo entrenador.

¿Dónde se sufre más, en el parquet, en el banquillo o en el palco?
Se sufre muchísimo más en el palco. Ves lo que pasa y piensas que tú quizá lo podrías arreglar, pero te das cuenta que desde ahí es imposible hacer nada.

¿Le ha traicionado alguna vez la vena forofa estando en el palco?
En algún partido tuve que pedir perdón al presidente del equipo contrario, pero por hacer algún gestillo sin importancia.

¿Se va con alguna espina clavada?
Quizá me hubiera gustado llegar a la ‘Final Four' y tener la posibilidad de ganarla, pero me voy sin ninguna espina clavada. La gente y el club se han portado maravillosamente conmigo, no tengo ningún reproche que hacerlos y no me llevo espinas clavadas.

¿No cree que ser un caballero le ha podido perjudicar en algún momento de su carrera?

No lo sé. Tengo fama de caballero, pero es mi manera de ser y no la puedo cambiar. Mi más estrecho colaborador, Alberto García Chapuli, me decía que a veces era demasiado bueno. Yo le respondía que no sabía ser de otra forma y me siento muy a gusto siendo así. Cuando veo a alguien de frente me gusta poder darle la mano y no que me den la espalda.

¿Qué consejo le daría a Antonio Martín, su sucesor?

Antonio es un hombre con una gran personalidad y muy preparado para la gestión. Le pediría que tenga paciencia y que sepa que la gente del club le va a ayudar a muerte, pero que para que le ayuden a muerte tiene que ir a hablar con ellos y pedírselo.