El escritor chileno Antonio Skármeta se cuenta dentro de los pocos que hablan con autoridad sobre cómo sobrevivir al día a día, afrontar obstáculos, y adaptarnos a nuevas situaciones.
Antonio Skármeta era un anarquista de café que no quería tener nada que ver con la política, los políticos, la burguesía, o las organizaciones, y cuya máxima aspiración era darle el poder a la fantasía. Escritor y guionista, luchador de la vida, tuvo que adaptarse a nuevos mundos, nuevas culturas y nuevos retos. Guiado por pensamientos positivos buscó en la vida un “conjunto de certezas que lo motivasen a seguir”.
Ha recorrido distintos lugares del mundo, experimentando diferentes culturas y costumbres, desarrollando de esta forma las habilidades necesarias para adaptarse a diferentes entornos y situaciones. Tras el golpe de Estado de Augusto Pinochet en Chile en 1973, Skármeta vivió un año en Argentina, donde la editorial Siglo XXI publicó su libro de relatos Tiro libre. Luego estuvo 15 años en Alemania occidental donde se enfocó hacia el cine.
A mediados de los ochenta le visita un productor de cine, al que Skármeta habla, a grandes rasgos, de la historia del cartero de Neruda, sobre el cual había hecho algo para la radio alemana. Éste sería el origen de una de sus grandes obras, El cartero de Neruda, inspirado en la creación y la libertad. El éxito fue tan notorio que en Chile, en plena dictadura, la obra fue vista por unos ciento cincuenta mil espectadores. Al final, la historia aparece como libro: Ardiente paciencia. En 1989 regresa a Santiago de Chile, después de un largo exilio en Alemania.
Skármeta trabaja, sobre todo, para cine y televisión, hasta que la segunda versión cinematográfica de su libro Ardiente paciencia, más conocido como El cartero de Neruda, lo lanza a la fama. El filme, estrenado en el Festival de Venecia en 1994, obtiene cinco nominaciones al Oscar, gana uno de ellos y se consagra como la obra extranjera más vista de todos los tiempos en Estados Unidos. En 1996 obtuvo en España el Premio Ondas al Mejor Programa Cultural Latinoamericano.
En 1997, recibe el Premio MIDIA (Mercado Iberoamericano de la Industria Audiovisual) como el Mejor Programa de Televisión Iberoamericano. En diciembre del mismo año, consigue el premio como Mejor Programa Cultural del año en Chile, otorgado por la APES (Asociación de Periodistas de Espectáculos) y el premio Excelencia, concedido por la Universidad de Artes y Ciencias de la Comunicación, “al Comunicador Profesional más destacado de nuestro país en el último tiempo, que por talento y prestigio se ha proyectado más allá de nuestras fronteras, alcanzando reconocimiento internacional”.
“El uso de la ironía es mi ideal como escritor: un vehículo a través del cual intentamos salir de las opresiones.”
Pero el reconocimiento más sonado que ha recibido Skármeta ha sido el Premio Planeta, en el año 2003, por su novela El baile de la victoria, que trata sobre un imaginativo joven y un ingenioso ladrón que tiene dificultades para rehacer su vida nada más salir de la cárcel, y para intentar salir adelante deciden dar juntos "el gran golpe", hasta que se cruce en sus vidas Victoria, una delicada bailarina de danza, asediada por el desamparo familiar.
En 1999, después de un silencio de diez años, justificado con la frase “los molinos de los dioses muelen despacio”, publica La boda del poeta. Al año siguiente fue designado embajador de Chile en Alemania y se mudó a Berlín. A comienzos de 2001, la editorial Plaza & Janés publicó la continuación de La boda del poeta, una nueva novela “maliciosa”, titulada La chica del trombón.