Gary Becker estudió en Princeton y posteriormente en Chicago, donde a la edad de 25 años recibió el título de Doctor en Ciencias Económicas. En esa universidad fue discípulo de Milton Friedman, de quien aprendió que la Economía es una poderosa herramienta para analizar el mundo real.
En la actualidad, sigue desarrollando su labor docente en la Universidad de Chicago, cuna académica de numerosos Nobeles de Economía. Lo más interesante de Becker es su continuo intento por conquistar con la Economía nuevos territorios propios de la Psicología o la Sociología. Por ejemplo, desde el punto de vista económico, Becker plantea que para los padres los niños pueden ser considerados bienes de consumo que producen muchas satisfacciones pero que a su vez tienen un precio. El precio consiste en el tiempo y los bienes asociados a su nacimiento y crianza.
“La importancia creciente del capital humano puede verse desde las experiencias de los trabajadores en las economías modernas, que carecen de suficiente educación y formación en el puesto de trabajo”
EL CAPITAL HUMANO, POR GARY BECKER
Su trabajo acerca de este tema fue ignorado y criticado por los principales economistas del mundo, quienes no lo consideraban un verdadero tema para dedicar su estudio a un concepto tan poco riguroso. Su análisis microeconómico extendido al comportamiento humano y a la interacción, incluyendo aquel que no tiene relación con el mercado, le supuso a Becker el Premio Nobel de Economía.
Además, Gary Becker logra definir al capital humano como importante para la productividad de las economías modernas, ya que esta productividad se basa en la creación, difusión y utilización del saber. El conocimiento se crea en las empresas, los laboratorios y las universidades; se difunde por medio de las familias, los centros de educación y los puestos de trabajo y es utilizado para producir bienes y servicios.
Si bien antes se consideraba que la prioridad era el desarrollo económico y que luego vendría todo lo demás (educación, vivienda y salud), hoy es completamente diferente, ya que la vinculación entre educación y progreso económico es esencial. Becker comenzó a estudiar las sociedades del conocimiento y concluyó con su estudio que su mayor tesoro era el capital humano, esto es, el conocimiento y las habilidades que forman parte de las personas, su salud y la calidad de sus hábitos de trabajo.
Becker se ha dedicado a demostrar que la economía permite analizar los diversos problemas humanos (como el matrimonio, la natalidad, la discriminación y el crimen) mediante una mirada económica. Por este análisis novedoso recibió en 1992 el Premio Nobel de Economía.
Colaborador habitual del semanario Business Week, ha sido, además, presidente de la Asociación Americana de Economía y forma parte del Instituto Japonés de Política Monetaria y Fiscal.