Sociólogo español nacido en Barcelona, Manuel Castells ha sido comparado con Adam Smith y Karl Marx por sus esfuerzos para comprender cabalmente los mecanismos de funcionamiento de lo que él denomina el capitalismo de la información.
Exiliado bajo la dictadura de Franco, estudió Sociología con Alain Touraine en París, y en 1966, a los 24 años de edad, se convirtió en el profesor más joven de la Universidad de París.
Al llegar a la Universidad de California Berkeley (EEUU) en 1979, Castells se encontró con el fenómeno de la revolución tecnológica de la información en pleno desarrollo. Eso cambió su vida. Sintió que esta rápida difusión de la tecnología dentro de la sociedad y la economía iba a tener un efecto significativo, y resolvió, desde ese momento, que todo lo que hiciera profesionalmente, cada curso, cada proyecto de investigación, trataría sobre ese aspecto.
Posteriormente enseñó en América Latina, Singapur, Japón, Taiwán, Corea, Unión Soviética, China, África... En todos los casos, enfocó su atención sobre el desarrollo de las tecnologías de la información y su impacto sobre la sociedad. Fue a partir de los libros de Castells que apareció una visión comprensiva de los mecanismos de la economía de la información y sus consecuencias sociales en todo el mundo.
La Era de la Información es un estudio comprensivo, región por región, plenamente documentado en los cambios económicos, sociales y culturales del siglo XX. Pero es mucho más que una investigación académica, es un intento visionario para comprender los cambios que describe. Manuel Castells ve la “Sociedad en Red” como una nueva forma de organización social, no una simple etiqueta para un fenómeno tecnológico. En la “Sociedad en Red”, la identidad personal se define a partir de la conexión a una red. antes que por la ubicación dentro de una familia, clan, tribu o estado. Las sociedades, para Castells, están siendo estructuradas a partir de la complementariedad bipolar de Red y Ego.
“En un mundo de flujos globales de salud, poder e imágenes, la búsqueda de la identidad colectiva o individual, asignada o construida, se vuelve la fuente fundamental del sentido social”, escribe Castells. Y debido a la prevalencia actual de la tecnología de la información, el mundo está siendo quebrado entre una tecno-elite, globalmente conectada, y las identidades comunitarias, atrincheradas en lo local. Castells destaca la importancia del moderno proceso de localización, a la par de la globalización.
A partir de esas definiciones, Castells visualiza un siglo XXI en el cual las identidades serán absorbidas en la red, o excluidas de ella como se ha hecho con algunas tribus indígenas en reservaciones. Esas serán, dice, las batallas culturales del actual siglo.
La obra es el resultado de doce años de investigación en la que recorre todos los aspectos de la nueva sociedad tecnológica: la economía global, el fin del patriarcado, el papel del Estado, los movimientos sociales contra el orden global, el nuevo concepto del trabajo, la crisis de la democracia, la pujanza del Pacífico, el cuarto mundo informacional… y conceptos nucleares tan sugerentes como “la cultura de la virtualidad real” y el nacimiento del “Estado Red”.
Castells rehúsa explícitamente a ofrecer un programa para enfrentar los cambios que describe, a pesar de que claramente se preocupa por ellos. No por nada la tapa de su primer volumen muestra una foto de la Tierra, y el segundo un póster zapatista.