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Página
personal de
Iván García
Pelayo
Jugador profesional del casino


Iván nace en Sevilla en 1968 aunque realiza toda su actividad
profesional en Madrid. Es licenciado en filosofía por la
Universidad Complutense y alcanza el grado medio en historia en
la Universidad Autónoma, estudios que compaginó
con los de solfeo, armonía, piano y con el aprendizaje
de las labores de producción discográfica junto
a su padre.
Alumno aventajado de su padre ha producido más de 100 discos,
incluido el Homenaje a Jesús de la Rosa (líder mítico
del grupo Triana) y ha trabajado con artistas tan notables como
Joaquín Sabina, Lluís Llach, Hevia, o la misma María
Jiménez.
Es director de marketing internacional para España del
grupo Metro Goldwyn Mayer en su división de ocio, juego
y hostelería en La Vegas. Actualmente es miembro del Consejo
de Dirección y de la Junta Directiva de la Sociedad General
de Autores y Editores (SGAE).
Por supuesto, ha dedicado gran parte de su tiempo a recorrer junto
a su padre y demás miembros de su familia todos los casinos
del mundo, haciendo evidente la eficacia de su método y
ganando millones y millones. Aunque él en alguna ocasión
reconoció que ganar millones puede llegar a ser un trabajo
tan rutinario como cualquier otro, afirma que el mundo del juego
es un campo en el que se siente cómodo.
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Los Pelayos nos enseñan
que podemos adaptar las reglas del juego a la vida diaria.
Todo juego científico se basa en el análisis
preciso de las leyes de probabilidad. Un buen jugador juega
cuando esta probabilidad le favorece, aunque no sea esa
probabilidad soñada del 100%. Un buen jugador no
juega situaciones en las que lo probable esté en
nuestra contra. ¿Por qué no hacemos esto todos
los días? ¿Por qué jugamos cuando las
probabilidades están en nuestra contra?La vida está
ritmada con el metrónomo de la probabilidad: nacemos
sin defectos o con defectos, niño o niña,
encontramos un buen trabajo al término de una carrera
universitaria o no. Es más probable casarse con el
hermano(a) de un amigo(a) que con un indochino(a).Hay muchos
casos que esa probabilidad nos la impone la suerte, pero
en otros, si la tenemos en cuenta, podremos conformar nuestra
vida y SOÑAR, INVENTAR NUESTRA REALIDAD.
Nuestra realidad es muchas veces competitiva. No podemos
evitar competir en exámenes, oposiciones, negocios,
shares, cuotas de mercado y nada más competitivo
que el juego. Una idea fundamental en todo buen jugador
es la importancia del fracaso: no se puede aprender sin
perder. Tienen que ser pérdidas limitadas, de sólo
una parte de nuestra banca pero esas pérdidas son
como el abono vivificador sobre el que crece nuestro conocimiento.
Entender el fracaso como parte esencial del desarrollo de
la vida nos permitirá liberarnos de muchos temores
infundados. El miedo a perder, el fracaso, el terror a esa
carta que asusta pero que también puede ser que atemorice
más al rival y podamos aprovecharla para crear un
oportuno farol que nos haga ganar cuando creíamos
que íbamos a perder.
Muchas veces las instituciones (Estado, religiones, ideologías,
modas, etc.) crean miedos infundados que paralizan a los
individuos, son esas cartas que asustan (un as cuando no
llevas ases) y que hay que aprender a saberlas jugar con
decisión.Finalmente, debemos buscar un centro de
gravedad permanente como decía el cantante Franco
Battiato. Nuestro campamento base, como en el juego, nuestra
estrategia. No son elementos que entran en la lucha pero
sí son los cuarteles de invierno a los que se retiraba
César. Puede ser la familia, un amigo, una mujer,
los hijos, una fe religiosa, una ideología social.
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