Sin duda esta catástrofe está creando graves problemas de salud para nosotros y nuestros seres queridos y afectará negativamente tanto a nivel local como a la economía global durante muchos meses. Sin embargo estas situaciones extraordinarias requieren medidas extraordinarias. Es el momento de reflexionar y replantearnos esa vuelta a la “normalidad”, esa “normalidad” que hace tiempo que no estaba funcionando. 

Nuestro planeta se está revolviendo y mandando señales inequívocas de la necesidad de actuar. Nuestra responsabilidad tiene que ir más allá del negocio. La moda, la industria a la que me dedico, es una de las industrias más grandes del mundo y la segunda que más contamina. Ahora más que nunca tenemos que hacer lo que es correcto y estar orgullosos de ello. Tenemos la oportunidad y la responsabilidad de repensar el modelo económico que queremos para el futuro. Esta situación nos está demostrando la fuerza que tenemos cuando actuamos todos unidos.

Hay que empezar a distinguir qué es esencial, qué es aquello que no funciona y aprovechar este momento para tomar decisiones. Estamos viendo que este parón está siendo positivo para el planeta. Los pescadores con los que colaboramos en nuestro proyecto de limpieza de la basura del fondo del mar me comentan que nunca habían visto el agua más transparente y cristalina. Mientras nos uníamos para ganar la batalla de la pandemia hemos visto cómo el planeta revivía.

¿Realmente es necesaria una tendencia nueva cada semana, estas continuas promociones por las que al final una camiseta vale menos que un café y que no hacen más que generar basura? un modelo de negocio basado en comprar y tirar, comprar y tirar que  provoca un impacto terrible en el planeta en términos de consumo de recursos naturales, energía y emisiones. ¿Realmente se necesitan seis colecciones cada año, tener los trajes de baño en tienda en marzo y los anoraks en julio cuando el frío empieza en noviembre?

Desde Ecoalf somos conscientes que todas nuestras acciones tienen que estar en constante evaluación con el objetivo de crear el menor impacto negativo al planeta y comunidades locales. Lo que hacemos ya no es suficiente, cómo lo hacemos, ¡sí ! No vamos a sobreproducir aunque eso signifique perder ventas al no tener stock disponible. Nuestras tiendas propias (físicas y online) no van a participar en descuentos masivos cuando se termine el estado de emergencia, ya que seguimos fieles a nuestro convencimiento de que las continuas promociones y campañas de descuento generan mucha basura innecesaria. No vamos a trasladar nuestros problemas a los demás y menos al final de la cadena de suministro, haciéndonos responsables de todos los pedidos encargados a nuestros proveedores. Apostaremos por la calidad como signo de durabilidad y por tanto de sostenibilidad, seguiremos fieles a nuestro diseño atemporal, ya que creemos que el buen diseño no es ni viejo ni nuevo sino simplemente un puente entre el pasado y el futuro. Como miembros orgullosos de la comunidad B-CORP reconocemos que nuestro objetivo no es ser la compañía más grande del mundo, sino la mejor para el mundo y por tanto, no tenemos problema en enseñar nuestras debilidades y frustraciones.

Juntos podemos redefinir el modelo económico de la moda y crear uno nuevo que tenga más sentido para todos, incluyendo al planeta. Un nuevo modelo que sirva de inspiración a otras industrias y que puedan hacer lo mismo.

#Seamospartedelasolución y trabajemos todos unidos por un planeta ¡más allá de la siguiente temporada!