Claves

  • La tendencia al incremento en la urbanización global y la globalización hace que el monitoreo del desempeño de las ciudades en cuanto a su reputación y calidad de vida sea cada vez más relevante.
  • Existen múltiples rankings y criterios para evaluar a las ciudades, algunos más enfocados en lo económico y en la reputación y en la calidad de vida. Su relevancia dependerá del caso particular de cada organización o individuo.
  • La preponderancia de Asia en cuanto a la aparición y posicionamiento en estos rankings ha ido aumentando en los últimos años y no sería sorprendente que se mantenga, debido su creciente peso en la economía global y a esfuerzos sistemáticos de países como China en aumentar el atractivo de sus ciudades.

 

Según Naciones Unidas, un 55 % de la población mundial vive en áreas urbanas, proporción que se espera suba al 66 % en 2050. Las tendencias demográficas podrían hacer que la población mundial tenga 2.500 millones más de residentes urbanos para ese año, con un 90 % del incremento en Asia y África. A esta concentración hay que añadirle que en India, China y Nigeria tendrá lugar 35 % de este crecimiento.

Lo anterior hace que medir el desempeño de las ciudades y cómo influyen en el bienestar de sus habitantes, en especial del talento ejecutivo y de las empresas, sea crítico. Distintas organizaciones, consultorías y think tanks se han dedicado a esta tarea. No obstante, no todos los rankings miden los mismos criterios y los resultados son diversos.

Distintos criterios para medir la calidad de vida

Uno de los estudios más conocidos, Ciudades Globales de AT Kerney, establece cinco criterios con un peso específico para su ranking y 27 indicadores asociados:

  1. Actividad empresarial (30 %): empresas del Fortune 500, empresas globales de servicios, mercado de capitales, carga aérea, carga marítima, conferencias ICCA (Asociación Internacional de Congresos y Convenciones).
  2. Capital Humano (30 %): población nacida en el extranjero, universidades líderes, población con nivel de instrucción terciario, población de estudiantes internacionales, número de escuelas internacionales.
  3. Intercambio de información (15 %): acceso a noticias de televisión, oficinas de agencias de noticias, suscriptores de banda ancha, libertad de expresión, presencia digital.
  4. Experiencia cultural (15 %): museos, artes visuales y representativas, eventos deportivos, viajeros internacionales, oferta culinaria, ciudades hermanas.
  5. Participación política (10 %):  embajadas y Consulados, organizaciones internacionales, think tanks, conferencias políticas, instituciones locales con alcance global.

Según este ranking, las ciudades que encabezan los cinco primeros puestos de la lista son Nueva York, Londres, París, Tokio y Hong Kong.  Seúl se ubica en la posición número 12, Madrid le sigue en la posición 13, Barcelona en la 23 y Miami en la 30.

Otro estudio, llevado a cabo por el Reputation Institute, enfocado en las ciudades miembros del G8 y en las 56 ciudades más grandes por PIB define las siguientes dimensiones:

  1. Entorno/ambiente atractivo (35.7 %): belleza de la ciudad, experiencias atractivas y personalidades reconocidas.
  2. Economía avanzada (26.3 %): ambiente de negocios, estabilidad financiera y crecimiento futuro, productos y servicios respetados, sedes principales de empresas líderes, tecnología.
  3. Gobierno efectivo (38 %): instituciones políticas y sociales bien desarrolladas, políticas sociales económicas y ambientales, transporte, comunicaciones e infraestructura adecuados, líderes respetados y seguridad.

Este estudio ubica en los primeros cinco lugares a Tokio, Sídney, Copenhague, Viena y Estocolmo.  Mientras tanto, Barcelona obtiene la posición número 15 y Madrid la 19.

Por último, el estudio Índice Global de Habitabilidad elaborado por The Economist Intelligence Unit (EIU), se enfoca en los factores que determinan la calidad de vida. Este enfoque puede tener más implicaciones a la hora de decidir el nivel de compensación adicional que algunas empresas transnacionales pueden ofrecer a sus empleados al momento de trasladarlos a una ciudad en la que su calidad de vida disminuya.

En este estudio se toman en cuenta 30 factores cuantitativos y cualitativos dentro de 5 categorías generales: estabilidad, salud, ambiente y cultura, educación e infraestructura. Cada factor es evaluado como aceptable, tolerable, incómodo, indeseable o intolerable.

Sus resultados para 2018 más resaltantes son:

  • Las cinco primeras posiciones: Viena, Melbourne, Osaka, Calgary y Sidney.
  • Los cinco ascensos: Abidjan (+63 %); Hanoi (+5.5 %); Belgrado (+5 %), Teherán (+5 %), y Ciudad Ho Chi Minh (+4.4 %)
  • Los cinco declives: Kiev (-12.6 %), San Juan (-8.9 %), Damasco (-7.7 %), Caracas (-5.1 %), Asunción (-4.5 %)

El ascenso de Asia

Además del hecho de observar una ciudad como Tokio en las primeras posiciones de 2 de los 3 rankings mencionados (y hacerlo consistentemente) y del incremento progresivo de la relevancia de Asia en el crecimiento urbano, también es preciso mencionar el caso chino.

Según el índice de AT Kearney el número de ciudades chinas incluidas en su indicie ha subido de siete en 2008 a 27 este año.  Asimismo, las ciudades chinas incluidas en ese primer reporte experimentaron un incremento en su ranking mayor que todas las otras regiones con la excepción de África. Los autores afirman que esta evolución, puede atribuirse a un esfuerzo, nacional, regional y local por aumentar la competitividad del país, con el fin último de aumentar la calidad de vida, incrementar la facilidad para hacer negocios y atraer más inversión y atención de compañías globales.

Entonces, ¿cómo decidir una ubicación?

En general, podría afirmarse que, si se trata de decidir la ubicación de un negocio, la reputación y el factor regulatorio es relevante, como lo menciona el Reputation Institute en las conclusiones de su reporte: promover y desarrollar un gobierno efectivo es la prioridad más importante para que las ciudades obtengan una buena reputación.

Al momento de decidir casos individuales, o si se trata de establecer un startup pudiera resultar más apropiado utilizar un ranking que mida la calidad (y coste) de vida o la ciudad con la ventaja competitiva en un sector en particular.

Frente a tantos criterios, lo más sensato para tomar la mejor decisión a largo plazo es encontrar la intersección entre las preferencias particulares de determinado negocio o individuo con los parámetros medidos en algún estudio o ranking particular.