Francisco Luzón – Presidente y Fundador de la Fundación Luzón. Fue Consejero y Director General Adjunto del Presidente en el Grupo Santander y figura clave en la transformación bancaria y económica española y latinoamericana.

Estamos viviendo en un mundo global en la más amplia acepción del término. Hoy se habla sobre todo de temas económicos y comerciales, pero esta concepción global hay que verla en todos los campos del saber, de la política, de la economía y de la sociedad. Estamos en un mundo global y esta realidad que estamos viviendo está acompañada de una dimensión todavía no suficientemente valorada.

Me refiero a la importancia cada vez mayor que en el desarrollo del mundo están teniendo los países emergentes, lo que yo llamo el “Global Sur”, no en el sentido geográfico, sino en el sentido del mundo de la realidad del bienestar. Creo que cada vez más se va admitiendo que este mundo de Global Sur va a tener una importancia cada vez mayor. Lo que ha pasado durante los últimos 25 años es espectacular y América Latina es una parte fundamental de este mundo de Global Sur. Para mí esta tendencia ya no tiene retorno.

Hace tiempo estuve con el presidente Lula y le comenté esta idea. Lula, rápidamente, comenzó a hablar de África y mencionó Angola y Mozambique y, qué curioso, ¿no?, acabamos en Portugal. O sea, empezamos hablando del tema y acabamos en Portugal.

Trabajando en el Banco Santander, en el año 1994 compró en España Banesto que, a su vez, tenía un banco portugués, Totta e Açores, con presencia en Angola y Mozambique. El banco decidió desprenderse de Angola y Mozambique. Ahora resulta que el Banco Santander tiene una presencia muy importante en Brasil y quiere retornar a Angola y Mozambique: todo ha dado la vuelta.

 

Un cambio de eje: de lo vertical a lo horizontal

Nadie, en mi opinión, se fija en algo que cada vez es más determinante. El mundo evidentemente está hoy en manos del norte, de los países desarrollados, llámense EE.UU., Europa y Australia o lo que sea, pero ese mundo, obviamente, tiene una visión que es Norte-Sur. Cuando se habla de las relaciones Europa-EE.UU. y de los proyectos que hay en marcha de negociación comercial es una expresión manifiesta de que estamos en un mundo donde el Norte tiene el conocimiento y el poder y, evidentemente, mira al mundo entero con una visión Norte-Sur. El Sur, hasta ahora, ha mirado al Norte más bien ‒ sobre todo en algunas ideologías ‒con bastante despecho y una sensación en cierto sentido de venganza.

Sin embargo, a mí me parece que cada vez más la nueva dimensión que se impone es ver el mundo en “horizontal”, no en “vertical”. Es obvio que España es Europa, por poner un ejemplo, y es obvio que Europa es Europa, y es obvio que yo nací en España y en definitiva mi ancla es que soy europeo. Nadie debe renunciar a la realidad de donde ha nacido y donde se ha desarrollado y es obvio que México está cerca de EE.UU., se quiera o no, y también es obvio que el ancla española será siempre Europa. Ahora bien, o somos capaces de empezar a ver el mundo con una nueva perspectiva o, si no, estaremos desaprovechando una enorme oportunidad.

América Latina es posiblemente la región del mundo más avanzada comparada con el resto de países emergentes por renta per cápita, valores y cultura. América Latina está en la parte más avanzada de este mundo del Sur Global. Por este motivo creo que América Latina es una oportunidad de oro para construir desde allí un diálogo Sur-Sur.

 

La propuesta es construir una plataforma Global Sur

¿Cuál es mi planteamiento? Si uno mira a América Latina, ¿cuántas plataformas se han construido en la región de diálogo Sur-Sur? ¿Cuántas hay hoy? Cuando hablo con los empresarios, y hablo con todos los países de América Latina, puede haber un empresario que ha decidido expandirse en China, pero si mañana queremos un diálogo con China en el mundo empresarial, ¿hay alguna plataforma latinoamericana? Ninguna. Si hablamos de verdad ‒ yo no soy político ‒ de construcción de plataformas políticas de diálogo Latinoamérica-China o Asia, ¿hay alguna? Si uno habla en el mundo académico es obvio que las distintas universidades tendrán acuerdos con quien sea pero, ¿hemos creado plataformas de relación latinoamericana con el mundo académico? No hay, no se han construido plataformas de diálogo y relación Sur-Sur.

Y a mí me parece que eso es para nosotros, los latinoamericanos, una gran oportunidad, de construir plataformas en el mundo ideológico, en el mundo político, en el mundo empresarial y en el mundo académico. Es una gran oportunidad.

Es obvio que alguien me dirá que hasta que no logremos la integración del continente eso es imposible. Mi opinión es que es posible desde ya, sobre todo en el campo del pensamiento, de las universidades y de los think tanks.Tenemos ante nosotros la oportunidad de llevar la delantera en la construcción de un pensamiento y de plataformas Sur-Sur, proceso que conlleva la previa construcción de plataformas internas en el seno de América Latina. Posiblemente no tiene sentido hacerlas externas cuando no hay realidad interna: primero tendrán que ser intra-latinoamericanas, incluyendo a España y Portugal, para después impulsar plataformas en otros mundos, como el geopolítico, político o cultural.

 

En conclusión: Ideas para la acción Global Sur

¿Esta idea al final en qué se traduce? Me gustaría que en los próximos años en Latinoamérica los think tanks y las universidades, que tienen una cosa tan bonita como centros de estudio internacionales, se coordinasen y se enfocasen en dar a sus trabajos una visión Sur-Sur, Global Sur, que impulsase el diálogo en la región y abriese cauces con el resto del mundo del Sur.

¿Cuál es mi tesis de fondo? Creo que Latinoamérica debe intentar profundizar en las posibilidades de desarrollo del pensamiento Global Sur no con una visión puramente ideológica – aunque lo sea en parte – sino además geopolítica, económica, financiera y académica.

Latinoamérica puede ser la adelantada de este proceso de plataformas de diálogo y relación con el Global Sur, donde aparecen el Pacífico y Asia, pero también el Atlántico y África. Por eso el tipo de debate sobre el Pacífico y el Atlántico me acaba incomodando porque me parece que la oportunidad para América Latina no está en un espacio geográfico sino que está en una nueva visión de este mundo global en donde tendrán cada vez mayor importancia los países del Sur y en el que Latinoamérica puede ser la avanzadilla de la construcción de esas plataformas.