La productividad de las economías parece estancada en la última década y no existe un acuerdo sobre las causas. Los efectos son relevantes puesto que la productividad será cada vez más relevante para el crecimiento, especialmente en las economías avanzadas. Los estudios sobre la productividad dejan de lado, en la gran mayoría de los casos, un sector y actor crucial: los gobiernos. ¿Cómo mejorar la productividad gubernamental?

Claves

  • Mejorar la productividad gubernamental puede ayudar a reducir la deuda pública mientras se mejoran los resultados en diversas políticas.
  •  Los gobiernos deben aprender unos de otros: en varios sectores analizados, hay instituciones que son mucho más productivas que otras.
  • La tecnología jugará un papel crucial en la mejora de la productividad de los gobiernos, mejorando también la productividad de las empresas.
  • Además, nuevos servicios o nuevos modos de prestarlos pueden beneficiarse de la tecnología y así, el gobierno, como muchos otros sectores e industrias, puede adaptarse a la disrupción digital.

El puzle de la productividad

La productividad es un puzle que se ha estudiado de muy diversas maneras y se ha centrado en gran medida en la economía. Así, la productividad ha caído un 0,8 por ciento al año en el período 2004 a 2016 en las economías más avanzadas, exiguo si lo comparamos con el 2,1 por ciento de crecimiento que se dio en el período 1995-2004.

No existe una clara explicación para este declive de la productividad, pero debería ser tenida muy en cuenta puesto que se calcula que gran parte del futuro crecimiento económico proviene precisamente del incremento de la productividad, más aún si tenemos en cuenta el cambio en la pirámide poblacional y las bajas tasas de natalidad.

Para intentar analizar mejor la productividad es necesario tener en cuenta un factor normalmente ignorado: la productividad del gobierno. Aunque es difícil de medir y analizar, es necesario hacerlo para tener mejores argumentos en el debate sobre la productividad.

Gobierno y productividad

Desde el McKinsey Center for Government se ha desarrollado una herramienta comparada para comprender la productividad gubernamental en 42 países y 7 sectores en los últimos 15 años. Han definido la productividad como una medida de los resultados conseguidos con respecto al gasto subyacente y se han centrado en comprender qué países mejoran su productividad y cuáles no para definir cómo es la tendencia.

Las principales conclusiones de este análisis son interesantes:

  • Los costes unitarios en los sectores gubernamentales han crecido más rápido que la inflación, excepto en seguridad pública y recaudación de impuestos, que implican entre un 2 y 4 por ciento al año.
  • En la mayor parte de sectores, este aumento en el gasto ha ido acompañado con mejores resultados, con algunas excepciones: en educación primaria y secundaria, por ejemplo, los costes medios aumentaron entre un 2 y 4 por ciento, respectivamente, pero los niveles medios de habilidades y conocimientos obtenidos cayeron un 0,4 por ciento, lo que implica una menor productividad.
  • Alto rendimiento. También hay sectores gubernamentales donde la productividad ha crecido mucho, es decir, donde el gasto ha disminuido pero los resultados han mejorado.
  • Mejores prácticas. Si todos los gobiernos pudieran, idealmente, seguir los pasos en todos los sectores de los gobiernos más avanzados se podrían ahorrar mucho dinero con mejores resultados.  

Por sectores, a nivel agregado, puede verse que existen cuatro tipos posibles de gobiernos y resultados en cada sector.

  • Los que mejoran (Improvers): Con menor coste por unidad pero mejores resultados.
  • Gastadores (Spenders): Con mayor coste por unidad y mejores resultados
  • Ahorradores (Savers): Menos coste por unidad y peores resultados
  • Rezagados (Stragglers): Con mayores costes pero peores resultados

Aunque los datos agregados “pueden ocultar grandes diferencias entre organizaciones, sectores y geografías”, se observa claramente una idea principal: la necesidad de los gobiernos de adoptar mejores prácticas y aprender los unos de los otros. De hecho, los gobiernos podrían ahorrar hasta 3,5 billones al año desde 2021 si fuesen capaces de mejorar como lo hacen los gobiernos más productivos en cada sector.

¿Hacia la transformación digital del gobierno?

Todos los sectores e industrias se enfrentan a la disrupción digital “incluso la industria del gobierno”, indican desde el IBM Institute for Business Value. También de los gobiernos se espera agilidad y eficiencia, al igual que necesita empleados con una serie de habilidades nuevas que permitan atraer inversiones y que sus economías crezcan. Por ello, como en otros sectores, los gobiernos deben reexaminar su papel y reimaginar cómo ser exitosos en su labor. Como en otros sectores, muchos de los cambios y nuevas oportunidades provienen de la innovación digital, Internet de las Cosas e, incluso, la computación cognitiva.

Esta transformación digital de los gobiernos puede aumentar, y mucho, su productividad, aspecto central en un momento de gran deuda pública global, un crecimiento económico bajo en los últimos años y las medidas de austeridad llevadas a cabo debido a presiones financieras. La mejora de la eficiencia, como hemos visto, puede ayudar a reducir esta gran deuda. La tecnología permite, así, mejorar la productividad y simplificar procesos centrales.

Otro aspecto esencial, con impacto en todas las industrias y también en los gobiernos, es el cambio generacional y la irrupción de los millennials. Esta generación ve su trabajo de manera distinta y tiene una serie de exigencias para las organizaciones. Por ello, los gobiernos deben hacer un esfuerzo en incorporar a estas nuevas generaciones, que serán el 75 por ciento de la fuerza global de trabajo par 2030. Ellos pueden traer nuevos modos de hacer trabajar en unas estructuras gubernamentales que, en muchos casos, están poco abiertas al cambio. Las ideas de transparencia, acceso a la información y servicios desde cualquier lugar, cuando sea y como sea, supondrán un profundo cambio de mentalidad, al igual que mejorará la eficiencia y productividad del gobierno.

En un reciente estudio, la centenaria organización profesional británica Institute of Directors va en una línea similar, pero matizada. Como indican, “partimos de la premisa de que el Gobierno no tiene por qué ser un innovador o desarrollador de tecnologías, sino que debe crear el contexto en el que las tecnologías y procesos que han sido pulidas en el sector privado se puedan adaptar para proporcionar mejores servicios”.

Para los gobiernos “con el adecuado uso de la tecnología, todo desde el cumplimiento de la regulación hasta el estudio de beneficios sociales, puede ser realizado de un modo más sencillo”. Esta mejora de la productividad, eficiencia y eficacia redundará, indican, en una mejora de la productividad de las empresas y el sector privado en general.

Ahora bien, la adopción de la tecnología permite, además, otros beneficios como la oportunidad de rediseñar servicios, desarrollar otros que apoyen a ciertas políticas y proporcionar así una oportunidad única para mejorar la productividad. La digitalización es crucial. Un ejemplo: desde la década de 1980 el gobierno de Austria digitalizó el sistema judicial y ha permitido así reducir costes administrativos, de información y aumentar sus ingresos, cubriendo con ellos más del el 70 por ciento de su gasto en 2011.

La transformación digital y el gobierno y productividad abre así una serie de posibilidades y unos cambios profundos en la productividad, eficacia y eficiencia de la acción gubernamental.