Clave

  • Las demandas del desarrollo económico y el deterioro de la infraestructura existente son factores que hacen imperativo un enfoque holístico al desarrollo de la infraestructura.
  • La financiación es crítica, contar únicamente con la participación del Estado es insuficiente y muchos países del mundo presentan brechas en este aspecto.
  • La flexibilidad en cuanto a los usos y la priorización en la ejecución son factores relevantes en el desarrollo futuro de la infraestructura. Un enfoque más eficiente en la ejecución y en el mantenimiento de la infraestructura puede contribuir a aminorar la presión financiera.

Según un informe de McKinsey, hoy en día el mundo invierte un 14% del PIB global en infraestructura y bienes raíces.  El deterioro de la infraestructura existente, una población en aumento y las demandas del desarrollo económico impulsan a las naciones a dirigir más fondos al transporte, electricidad, y otros sistemas que catalizan el crecimiento económico.

Según el mismo estudio, 54% de las necesidades del mundo estarán en Asia, la mayoría en las dos economías de mayor crecimiento y los países más poblados. China representará un 34% del total global e India un 8%.  Asimismo, la tendencia es que la inversión se continúe redirigiendo a los mercados emergentes, representando dos tercios de la inversión global hacia 2035.

Variaciones regionales

A pesar de lo anterior, existe un déficit de 5.5 billones de dólares americanos (US$) (del inglés 5.5 trillion) entre el presente y 2035, con variaciones regionales.

Países como Australia, China y Japón han invertido lo suficiente como para exceder sus requerimientos de inversión proyectados, y necesitan invertir una proporción menor de su PIB de lo que han hecho en el pasado. Por otra parte, Alemania, el Reino Unido y Estados Unidos tienen brechas significativas entre su gasto actual y lo que se requiere.

Reflejando el hecho de que la mayoría de la demanda de infraestructura, las mayores brechas pueden ubicarse en Brasil, Indonesia y México.

Muchos países del G20, han empezado a actuar en función de este imperativo de inversión. Los países miembros de la Unión Europea, por ejemplo, han aumentado su tasa de inversión esperada. En Estados Unidos, la inversión en infraestructura parece haber ascendido en la agenda, y el mismo presidente Trump la ha identificado como un área potencial de colaboración con el partido demócrata.

Por otra parte, el Foro Económico Mundial, identifica la infraestructura como uno de sus pilares de competitividad, habiendo realizado un ranking sobre la calidad de la infraestructura basada en diversos criterios: conectividad de carreteras, calidad de las mismas, densidad de líneas férreas, eficiencia en servicios de trenes, conectividad área, eficiencia en servicios de transporte aéreo, conectividad marítima, eficiencia de servicios de puertos, tasa de electrificación, pérdidas en transmisión y distribución eléctrica, fiabilidad del suministro de agua y exposición a agua no potable.

En dicho ranking figuran como líderes:

  1. Singapur
  2. Hong Kong
  3. Suiza
  4. Países Bajos
  5. Japón
  6. Corea del Sur
  7. Alemania
  8. Francia
  9. Estados Unidos
  10. España

El futuro

 KPMG ha identificado una serie de tendencias emergentes que estarían definiendo el desarrollo de la infraestructura a corto plazo y que podrían contribuir a gestionarla:

  • El enfrentamiento de fuerzas en competencia: Los hacedores de políticas públicas necesitan construir puentes entre visiones opuestas. El reto es crear un futuro compartido al mismo tiempo que se toman decisiones difíciles, tales como decidir entre financiar la infraestructura de salud para los mayores o la movilidad para los millenials. En este contexto se debe tener mejor data, y herramientas de análisis más sofisticadas para tener proyecciones más precisas.
  • Los planificadores incorporan flexibilidad: Se espera que en el diseño y la contratación de proyectos que puedan tener en cuenta un rango de futuros posibles. Por ejemplo, cuando se construye una línea de distribución eléctrica debe pensarse cómo los vehículos eléctricos podríanafectar la naturaleza de la demanda.
  • La sostenibilidad asciende en la agenda: La visión de sostenibilidad se amplíapara crear más valor, e incluye la sostenibilidad financiera (que las estructuras sean relevantes y apropiadas), operacional (que las tecnologías aplicadas a los activos sean las mejores para optimizar su desempeño), tecnológica (considerar tanto la viabilidad como posible obsolescencia de la tecnología de base) y social (que los beneficios lleguen a todos los niveles).
  • El ritmo del desarrollo, bajo el microscopio: Los países están repensando el ritmo de planificación y ejecución. En mercados en desarrollo, esto podríatraducirse en un ritmo más lento para pensar en la priorización de proyectos en términos de adecuación y sostenibilidad. En mercados maduros, podríasignificar mayor velocidad, acelerando y estandarizando esos procesos de planificación, priorización, aprobación y ejecución.
  • La seguridad se posiciona como crítica: La expansión de la interconectividad de la infraestructura física está haciendo vulnerables a hackers sistemas enteros. Los estándares están en proceso de mejora y los gobiernos han identificado los activos estratégicos y empezado a determinar claros lineamientos para protegerlos.
  • Alineación entre pagadores, inversores y beneficiarios: Se espera que se tome en cuenta y se discuta el balance entre quién paga y quién se beneficia del desarrollo de la infraestructura.
  • Modelos de precios maduran: Aplicación extendida de modelos de precios dinámicos, incluyendo variables como la habilidad del pago, el valor que añaden a un servicio y la urgencia de su uso, así como reguladores pensando en cómo estos modelos pueden aplicarse de forma justa.
  • Los beneficios de compartir data se hacen más evidentes: Esto llevaría a los gobiernos a adquirir más habilidades en manejar, compartir y usar data en distintos departamentos y jurisdicciones, y entre los distintos actores involucrados en la prestación de servicios.
  • Re-convergencia de activos: La línea divisoria entre las distintas clases de activos y entre inversores en infraestructura e inversores en bienes raíces empieza a desaparecer, en efecto los bienes raíces son un componente esencial de todo proyecto de infraestructura. Se observan firmas de capital inversión (private equity) de bienes raíces desarrollando fondos de infraestructura.

 

Razones para ser optimistas

Según McKinsey, hay mucho que mejorar en cuanto a la efectividad en la gestión de la infraestructura. Un enfoque basado en hechos, una ejecución fluida y la optimización del mantenimiento de la infraestructura existente puede cerrar la brecha y reducir gastos en más de un billón (trillion) de dólares al año por la misma cantidad de infraestructura.

Asimismo, no sería improbable que algunos de los países del mundo que lideran el desarrollo de infraestructura a nivel global antes mencionado compartan mejores prácticas y contribuyan al debate de cómo construir infraestructura capaz de favorecer el crecimiento económico global a largo plazo y reducir las brechas de financiación.