La complejidad de las empresas y la aceleración del tiempo en la toma de decisiones deja poco tiempo al CEO para la reflexión. Pensar debería ser una parte esencial para desempeñar su trabajo, aunque en muchos casos se valora al CEO más por la acción y los resultados sin valorar la reflexión previa. Es necesario que el CEO tenga tiempo para pensar, leer, reflexionar. Lo dicen los últimos estudios y lo ejemplifica el CEO de Microsoft, Satya Nadella.

Claves

  • El papel del CEO es crucial en los procesos de cambio. Satya Nadella supone el último ejemplo con su capacidad para transformar una gran empresa como Microsoft.
  • El papel de la reflexión y el pensamiento ha jugado un papel central en esta transformación. Los resultados han venido después.
  • El pensamiento reflexivo es distinto al pensamiento crítico: ambos son cruciales para el CEO, pero frente a la resolución de problemas que implica el segundo, el pensamiento reflexivo se centra en el largo plazo, nuevas ideas y posibilidades.

 

Pero, ¿estamos preparados y tenemos tiempo para reflexionar? ¿Cómo hacerlo?

Cuando Satya Nadella fue nombrado CEO de Microsoft, pocos creyeron que fuera una buena decisión. De hecho, el propio puesto de máximo responsable de la empresa no era considerado el empleo soñado. Tras el liderazgo del fundador, Bill Gates, Steve Ballmer dejó unos resultados envidiables: triplicó las ventas y dobló los beneficios. Pero, aún así, la acción de la compañía estaba estancada. ¿El motivo? Muchos inversores y expertos consideraban que la compañía comenzaba un lento pero inexorable declive y sus apuestas fallidas así lo demostraban. Su tiempo había pasado. Si algo necesitaba Microsoft era alguien de fuera, no un insider como Nadella que llevaba 25 años en la compañía.

Tres años y medio después, indica Harry McCraken en Fast Company, Nadella ha dado la vuelta a la compañía. Sus resultados han sido excepcionales: ha generado $ 250.000 millones en valor de mercado, las acciones de Microsoft han superado el valor previo a la burbuja de las puntocom y el propio Nadella ha superado así todas las expectativas puestas en él.

¿Cómo lo ha logrado? Existen múltiples factores, pero McCraken pone una imagen y una de sus primeras decisiones como CEO como sobre su tipo de liderazgo. En ambos destacan aspectos que suelen pasarse por alto o que se denominan, a veces despectivamente, como habilidades y competencias soft.

La imagen es su despacho. Como indica el autor, lo que más llama la atención “es la gran cantidad de libros en la habitación”. Su despacho parece así más “una librería de barrio” que el despacho del CEO de la tercera compañía más valiosa del mundo. Como indica el propio Nadella, “sin libros no podría vivir”. La reflexión debe jugar un papel fundamental.

Esto nos lleva a uno de los primeros actos tras su toma de posesión como CEO en febrero de 2014 fue pedir a los altos ejecutivos de la compañía que se leyeran el libro “Nonviolent communication”, de Marshall Rosenberg, un tratado sobre la colaboración empática.

Nadella enfatiza una serie de habilidades soft que en muchos casos se marginan a nivel corporativo pero que en un contexto en constante cambio son cada vez más relevantes. A partir de ahí, construyó un cambio cultural que ha llevado a que Microsoft cambie la visión de la época de Bill Gates: de “un PC en cada escritorio y en cada casa y que tenga un software de Microsoft” a la idea de “empoderar a cada persona y organización que haya en el planeta para conseguir más”. Así se comenzó a cambiar la empresa, su estrategia, productos y relación con los empleados, el mercado y los consumidores. Viendo los resultados, para bien.


Su visión del management

Su visión del management está influida por el libro Mindset de la profesora de Stanford Carol Dweck que presenta dos tipos de pensamiento: el Fixed Mindset (el esquema mental fijo) y el Growth Mindset (esquema de crecimiento). Los que se mueven con un esquema mental fijo están más predispuestos a realizar actividades donde utilizan habilidades que ya controlan antes que asumir el riesgo de equivocarse al hacer algo nuevo.
En cambio, aquellos que se centran en el crecimiento hacen que su misión sea aprender nuevas cosas y comprender que no serán capaces de tener éxito en todo lo que realicen. Por eso, cuando empezó su cambio cultural, se puso en contacto con Dweck para establecer “una cultura que nos permita constantemente reinventarnos y renovarnos”, explica Nadella


Los beneficios de la reflexión

En la actualidad, los CEO se encuentran en un flujo constante de atención e información para tomar decisiones. Y parece que sus competencias hard –rendimiento y resultados– se centran más en la acción que en el pensamiento. Pero como indican Torres, Reeves, Tollman y Veith, de Boston Consulting Group, esto no es así.
Los CEO que dedican tiempo a reflexionar lo ven como algo muy útil y las investigaciones llevadas a cabo muestran que este tipo de CEO tiene más éxito y mejores ideas sobre innovación, estrategia y ejecución. La reflexión lleva así a mejorar “los resultados y una mayor credibilidad con los consejos de administración, el liderazgo del equipo, los empleados y el resto de stakeholders”.

Otro caso muy reconocido del uso de la reflexión es Warren Buffet, que dice que emplea seis horas al día a leer. Está claro que no todos tienen tanto tiempo para reflexionar, pero viendo sus beneficios, es necesario buscar tiempo para pasarlo reflexionando. Se necesita disciplina, práctica y estructura.


Pensamiento reflexivo vs. Pensamiento crítico

Es necesario distinguir ambos tipos de pensamiento que son igualmente cruciales para el CEO. El pensamiento crítico se dirige a solucionar problemas y conseguir un cierto resultado. Es fundamental pero no implica reflexión. En cambio, “el pensamiento reflexivo […] fortalece el enmarcado de los problemas, la búsqueda de sentido y el reconocimiento de patrones”. Como indica la profesora de la Universidad del Sur de California, Immordino-Yan, esta reflexión “permite dar sentido a nueva información y destilar conexiones creativas entre ideas complejas”.
Los CEO deberían verse involucrados en los dos tipos de pensamiento: deben usar el pensamiento crítico para gestionar los problemas y el pensamiento reflexivo para clarificar el contexto e imaginar nuevas oportunidades. Esto es crucial en un entorno acelerado y en constante cambio.


¿Y cómo reflexionar y encontrar tiempo para hacerlo?

Los autores destacan tres reglas para la reflexión.
1. Estructura y programación: la lógica de la reflexión es distinta a la de la resolución de problemas y debemos entrenarnos para reflexionar. Esto puede hacerse por sí mismo o practicarlo con una persona de confianza.
2. Un compañero de conversación: el CEO debe jugar siempre un papel hacia afuera, proyectando confianza, optimismo y certeza. La reflexión, en cambio, implica introspección u honestidad que un CEO no puede llevar a cabo en sus actividades diarias. Por ello, una persona de confianza puede ayudar al CEO a tener conversaciones profundas que permitan la reflexión. Esta persona debe conocer tanto la industria como el contexto organizativo para que sus consejos y conversación estén en sintonía con la situación específica del CEO.  
3. Una conversación catalizadora: Muchos ejecutivos y otros stakeholders que se reúnen con el CEO se centran en su propia agenda o ejecutan la del CEO. Estas conversaciones son fundamentales para la vida organizativa, pero rara vez llevan al pensamiento reflexivo. Por ello es necesario buscarlo.

Por último, es necesario desterrar otro mito: la reflexión no es pasiva, sino que lleva a la percepción, la acción y el compromiso. De hecho, la reflexión únicamente tendrá éxito para los CEO si mejoran y producen resultados positivos en su negocio y organización. El ejemplo de Satya Nadella, entre otros, lo demuestra.