Claves

  • La aprobación y discusión de la Directiva europea ha tenido enfrentados a generadores de contenidos con empresas tecnológicas y defensores del internet abierto. Mientras dure el proceso, la discusión sobre la nueva ley de derechos de autor se espera que continúe.
  • El texto no menciona un filtro a los contenidos, pero la interpretación más aceptada es que no dejará otra alternativa a los proveedores de contenidos en línea.
  • La Directiva aún no se encuentra en su forma final y su implementación dependerá de muchos factores.

 

El 11 de septiembre el Parlamento Europeo aprobó con 438 votos a favor y 226 en contra una serie de actualizaciones al borrador de la nueva ley de derechos de autor. Según su artículo 3, a fin de lograr un funcionamiento correcto y justo del mercado de los derechos de autor, también deberían existir normas sobre el ejercicio y la valorización del uso de obras y otras prestaciones que se encuentren en las plataformas de los proveedores de servicios en línea y sobre la transparencia de los contratos de autores y artistas intérpretes o ejecutantes y la contabilidad relacionada con la explotación de obras protegidas con arreglo a dichos contratos”.

La legislación vigente responsabiliza a las plataformas tecnológicas de eliminar contenido protegido si su dueño lo advierte. La nueva ley de derechos de autor propuesta podría obligar a estas plataformas a impedir que los usuarios cuelguen en ellas material sin licencia en primera instancia.

Así se interpreta en el texto del artículo 13: “Los Estados miembros dispondrán que, en los casos en que los titulares de derechos no deseen celebrar acuerdos de licencias, los proveedores de servicios y los titulares deban cooperar de buena fe para garantizar que las obras o demás prestaciones protegidas no autorizadas no se encuentren disponibles dentro de sus servicios

El proponente del texto, Axel Voss, Demócrata Cristiano y miembro del Partido Popular Europeo, antes de la votación afirmaba en su cuenta de Twitter que la nueva propuesta no prevé ningún filtro. Después de la votación afirmaba: “Estoy convencido que cuando todo se calme internet será tan libre como lo es hoy, los creadores y periodistas ganarán una proporción más justa de los ingresos generados por su trabajo y nos preguntaremos de qué se trataba todo el lío”.

Intereses enfrentados

Entre los grupos que más han apoyado esta Directiva se encuentra la Sociedad de Autores y creadores de contenido, tales como Paul McCartney y representantes de empresas discográficas y editores.  Al otro lado del espectro, además de las grandes compañías digitales, se encuentran quienes abogan por un internet libre, como el fundador de Wikipedia Jimmy Wales y el creador de la World Wide Web, Tim Berners Lee.

Para el diario The Economist la advertencia que hacen las empresas de tecnologías y grupos que abogan por un internet abierto (cuyo argumento es que incluso el periodismo ciudadano, los memes, y vídeos de protestas políticas están en riesgo de ser censurados) la nueva ley de derechos de autor probablemente sea exgerada. Sin embargo, algunos daños colaterales pudieran surgir en lugares inesperados. Citan el ejemplo de GitHub, un repositorio en línea de códigos, que se preocupa de que el código abierto hospedado en el sitio pueda verse afectado por nuevos filtros.  

¿Y si no todo fuera tan malo para las grandes empresas de tecnología?

Según Mauricio Borghi, director del Centro de Políticas de Derecho de Autor de la Universidad de Bournemouth, las grandes empresas de tecnología parten con una ventaja. YouTube tiene acuerdos para compartir ingresos con los dueños de los derechos de autor basados en Content ID, que detecta, identifica y administra música y vídeo protegida por derechos de autor que haya sido colgada por usuarios y Facebook, por su parte, tiene acuerdos similares con empresas discográficas así como con un programa de alianzas con publicaciones de noticias.

Borghi afirma que la Directiva, todavía en formación, obliga a los gigantes tecnológicos a hacer lo que ya hacen. Obviamente, la existencia de una obligación reduciría su poder de negociación respecto a los arreglos que se hacen con los creadores de contenido y daría a estos la posibilidad de incrementar su participación en los beneficios. En los inicios de las grandes plataformas, una legislación como esta hubiera obstaculizado su crecimiento, pero hoy en día no tendría mucho efecto en su modelo de negocio y sólo implicaría costes adicionales, una porción relativamente pequeña de sus beneficios. Sin embargo, evitaría que potenciales competidores (para quienes estos costes serían inmensos) participen en el mercado.  

Una visión similar es compartida por Mitchell Baker, presidenta y directora Ejecutiva de Mozilla, quien afirma en una carta publicada en el Financial Times que los filtros obligatorios no son consistentes con la reputación de Europa como promotora de la privacidad de los ciudadanos y que la ley de derechos de autor pone en peligro el sector del software de código abierto. Afirma además, de forma enfática, que la batalla, con frecuencia presentada como una batalla de los grandes medios (Hollywood incluido) y las compañías discográficas y editoras contra los gigantes de la tecnología omite un punto crítico: que los perjudicados serían quienes están en el medio: creadores, pequeños negocios, desarrolladores de software y los usuarios de internet europeos.

Próximos pasos en la nueva ley de derechos de autor

La legislación en curso sobre la nueva ley de derechos de autor aún debe ser discutida y aprobada por el Parlamento Europeo, la Comisión Europea y los 28 estados miembros antes de que pueda ser finalmente adoptada en las legislaciones nacionales. Esto implica que la forma final de la directiva y sus consecuencias no se conocen en su totalidad. Sin embargo, el avance de esta iniciativa sugiere que a nivel europeo se está haciendo un gran esfuerzo por regular de forma contundente muchas áreas relacionadas con la tecnología que se consideraban desactualizadas. Es de esperar que más discusiones estén, todavía, por venir.