La política exterior del presidente Donald Trump está afectando a acuerdos e inercias asentadas desde hace tiempo en las relaciones internacionales. El último ejemplo: el reconocimiento de la capitalidad de Jerusalén. Gran parte de estos movimientos, definidos como “neo-aislacionistas”, dejan margen para que otros países modifiquen y adapten sus estrategias. ¿Qué papel jugará China en Oriente Próximo?

Claves

  • El creciente aislacionismo y las decisiones unilaterales de EE.UU. en política internacional dejan espacio a otros actores y potencias. Está por ver hasta qué punto estos aumentan su involucración en ciertos temas.
  • En Oriente Medio, China tiene unos fuertes intereses económicos que ahora trascienden el tradicional interés en el petróleo y se basan también en inversiones tecnológicas.
  • Los analistas coinciden que por voluntad propia o por falta de recursos, China no quiere ocupar el papel militar de EE.UU. en la zona.
  • Pero su papel puede incrementarse: la UE y China colaboran, y podrían hacerlo aún más, en temas cruciales en la región como Yemen, la piratería y el acuerdo nuclear con Irán. ¿Podría ampliarse a otros temas?

 

La retirada de Estados Unidos de distintos acuerdos internacionales y la retórica del presidente Trump de centrarse en las dinámicas internas estadounidenses, negándose a liderar ciertos temas de interés global –desde el comercio al cambio climático– ha dejado la puerta abierta a otros actores internacionales. China aparece en todos los análisis como uno de los países potencialmente beneficiados. El poder económico e inversor chino no es ninguna novedad, pero “siguiendo la expansión militar china en el mar de la China Meridional, ¿no podría ser que Beijing esté a punto de convertirse más en un hacedor de reglas globales más que en un mero receptor en la seguridad internacional?”, se pregunta James Mora, investigador senior en el Centre for European Policy Studies (CEPS).

La marcha atrás de EE.UU. y sus consecuencias

Shalom Lipner, de Brookings, pone un ejemplo sobre los cambios que se están produciendo en la zona. En un gesto sin precedentes, el comandante en jefe del ejército israelí, Gadi Eisenkot, concedió una entrevista a un periódico saudí donde se dijo dispuesto a compartir información con ciertos países de la zona. Lipner, crítico con el liderazgo americano en la zona desde la presidencia Obama, indica que EE.UU. ha abierto nuevas oportunidades para la colaboración –hasta hace mucho impensable– entre Israel y algunos países árabes moderados, pero esta colaboración se debe “a la dudosa calidad del liderazgo americano” y pocos esperan su llegada como salvadores en situaciones espinosas.

Por ejemplo, Israel y Arabia Saudí están casi perfectamente alineados con respecto al tema del acuerdo nuclear con Irán, apoyado por Obama con la oposición de ambos países. En Siria, la inacción americana con Obama (y que continúa con Trump) ha permitido el desarrollo del poder regional (y militar) ruso que da aire, además, a Irán. En definitiva, el mensaje que ha llegado es que, si los aliados de EE.UU. en la zona quieren más seguridad, se deben preocupar ellos mismos de obtenerla y no sólo de pedirla y esperar a la involucración activa americana.  Por ello, los países se han movido y han modificado su política. Nuevas alianzas, colaboraciones y actores pueden cambiar su papel en la zona.

El papel de China en Oriente Medio

En este sentido, el nuevo papel de China en Oriente Medio y el Norte de África (MENA) parece ir en esta línea y es de especial interés para Europa. Como indica Mora, China está “aumentando su perfil en la región”, más allá del petróleo y el gas.

Los ejemplos del creciente papel de China en la región comienzan a abundar: visitas de alto nivel a los países más relevantes, presencia de la armada china en la zona (y su reciente base en Yibuti), su venta de armas en la región o su papel en el acuerdo nuclear con Irán. Pero los recientes acuerdos en el Congreso del Partido Comunista Chino muestran que, en principio, China quiere seguir la política que data de Deng Xiaoping de “perfil bajo”, por lo que pensar y esperar que China pase a jugar un papel activo para desbloquear muchos de los problemas de la zona es excesivo.  Pero “esto podría cambiar si el conflicto afecta a su proyecto estrella de la iniciativa “Cinturón y Ruta de la Seda””, añade Mora, al afectar a su estrategia económica principal.

Pero muchos analistas son escépticos sobre su deseo real de jugar un papel central en la región y las inversiones necesarias para ello. Yin Gang, experto en Oriente Medio y antiguo miembro de la Academia China de Ciencias Sociales, destaca una idea importante para negar la voluntad china de jugar un papel central en la región: EE.UU. ha proporcionado unos $40.000 millones de ayuda a Egipto desde 1979 como parte del acuerdo de paz con Israel. Así, concluye, “China no tiene ni la capacidad, ni la necesidad, ni las cualificaciones para ir y jugar este papel”.

China y Europa: ¿lazos más estrechos en la región?

Los intereses de China y la UE en la región coinciden en algunos temas cruciales y existe ya una creciente cooperación, aunque en otros aspectos los intereses divergen.

El primero es Yemen. Tanto China como la UE tienen similares preocupaciones. En segundo lugar, China y la UE llevan años cooperando en la operación naval Atalanta contra la piratería cuya misión finaliza en 2018. China valora especialmente esta cooperación. Por último, China y la UE pueden ser aliados en mantener y potenciar el acuerdo nuclear con Irán, más aún teniendo en cuenta la posición cambiante del presidente Trump. En cambio, la posición entre Europa y China puede chocar en la reconstrucción y transición siria, donde la UE exigirá mucho más de lo que se espera de China.

Lo que parece claro es que China es cada vez más relevante en esta compleja región y debe ser tenida en cuenta en las futuras iniciativas y la UE debería plantearse, cuando tenga sentido y los intereses estén alineados, acciones conjuntas con el gobierno chino, como podría ser en el conflicto árabe-israelí. Tras la reciente visita del primer ministro Netanyahu a la UE, la responsable de la política exterior europea, Federica Mogherini declaró que no habría un inicio de negociaciones palestino-israelís “sin el compromiso de los Estados Unidos”, indica Emanuele Scimia en el Asia Times. Pero también propuso aumentar el número de miembros del Cuarteto para Oriente Medio –formado por la ONU, EE.UU., la UE y Rusia– para que incluya a otros países de la región como Jordania o Egipto. Pero, ¿y China?  Su papel sería interesante puesto que también es de su interés que la región sea lo más estable posible y su entrada podría suponer un cierto cambio e impulso en las negociaciones. Su participación en el Cuarteto elevaría su perfil diplomático en la región. Ante la salida de EE.UU., esto podría además acercar más a la UE y China en los temas que tienen en común en la región.