Los discursos antiestablishment tienen una base de apoyo fuerte en la sociedad. En esta lógica, ciertas ideas anticientíficas han alcanzado una popularidad inusitada. Estas nuevas narrativas, insertadas en los discursos políticos de ciertos líderes y partidos a lo largo del mundo, han alcanzado relevancia impensable, con consecuencias imprevisibles. ¿Hay remedio para la postverdad?

Claves

  • Un brote de sarampión en Italia y otros países ha puesto en el foco –de nuevo– en el movimiento anti vacunas y sus consecuencias.
  • Los partidos e ideas antiestablishment utilizan estas ideas de forma recurrente en su discurso político contra las élites, los expertos como modo de diferenciarse políticamente.
  • Estas nuevas narrativas y el debate ciencia vs. creencia puede tener consecuencias políticas, económicas, sociales o sanitarias profundas.

Un clásico: Vacunas = Autismo

Como indica el equipo editorial del New York Times, “una de las tragedias de este período de la “post-verdad” es que las mentiras, teorías conspirativas y las ilusiones propagadas por las redes sociales y políticos populistas pueden ser absolutamente peligrosas.” Un brote de sarampión en Italia y otros países europeos ha encendido –de nuevo– el debate sobre la caída  en las tasas de vacunación debidas a una información deficiente y a falsas consecuencias de las vacunas. Post-verdad – mentira– en estado puro.

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“Querría que todos dieseis la bienvenida al nuevo miembro del grupo, la vacuna que causa autismo”. Como el propio autor comentó en una entrevista con respecto a la reacción a esta viñeta “He realizado muchas viñetas sobre temas controvertidos en el pasado […] y estoy acostumbrado a recibir mails de odio, pero esta ha pulverizado los récords anteriores.

El aspecto más relevante es cómo este tipo de ideas –que juntan conspiración, grandes empresas farmacéuticas y salud global– entran de lleno en discursos populistas que atacan al establishment. Aunque estos movimientos anti-científicos son previos a muchos de estos partidos, movimientos e ideologías, también es cierto que han conseguido darles una visibilidad y credibilidad de las que antes no gozaban. Por ejemplo, el fundador del Movimiento 5 Estrellas, Beppe Grillo –en su época de cómico previa a la creación del partido–, ya expresó sus dudas sobre las bondades de las vacunas –o las mamografías– en su ataque contra las compañías farmacéuticas.

En este sentido, como en muchos otros, el partido no se opone formalmente a las vacunas sino que, en su programa oficial, dice “Vacunar sí, vacunar no. Hacia la claridad”, donde se plantean dudas sobre la ciencia, los doctores y, finalmente, sobre la vacunación.

Como indica Goffredo Buccini en Il Corriere della Sera, las vacunas consiguieron eliminar algunas de las enfermedades del pasado. Pero ahora se les acusa de múltiples patologías, desde el autismo a otras enfermedades, pensadas por la industria farmacéutica para enriquecerse a costa de los más débiles. “¿Pruebas? Cero”, señala. De hecho, el supuesto ’business plan’ de la conspiración farmacéutica no se sostiene: “Ganarían más, mucho más que con las vacunas, con las medicinas necesarias para curar las enfermedades que surgen justo por la falta de vacunaciones”.

Mientras, el gobierno italiano ha reconocido 1739 casos de sarampión desde el inicio del año –frente a los 840 de todo el 2016 y sólo 250 en 2015–. Como indica Associated Press, el Centro para el Control de Enfermedades americano ha establecido una alerta de viaje a Italia.

La realidad: Bill Gates y la mejor inversión de Warren Buffet

En diciembre de 2016, Warren Buffet, el tercer hombre más rico del mundo, escribió una carta a Bill y Melinda Gates –los más ricos–. En ella les pedía que hicieran un repaso de lo que han aprendido en los últimos diez años, el momento en el que Buffet cedió el 90 % de su enorme fortuna a su fundación.

La carta anual de Bill y Melinda Gates le proporciona la respuesta, mostrando el trabajo que realiza la Fundación. Su objetivo principal siempre fue la Salud Global, puesto que es la base para realizar cualquier otro tipo de acción. De hecho, comienza su carta mostrando su número favorito, el 122.000.000 que supone el número de vidas de niños salvadas desde 1990, con una caída espectacular de las muertes de niños menores de cinco años –especialmente en países subdesarrollados–.

Y, ¿cuál es el mejor modo de reducir esta mortalidad infantil? Las vacunas. A día de hoy, el 86 % de los niños a nivel mundial reciben vacunas básicas, el mayor porcentaje de la historia.   Como inversión, además, son imbatibles: por cada dólar que se invierte en la vacuna pentavalente –que inmuniza sobre cinco enfermedades mortales en una única dosis– se obtiene un retorno de 44 $. El problema que se encontraron es que, en múltiples países, no existía un mercado eficiente, no había incentivos para que las vacunas estuvieran disponibles y las familias más pobres no se las podían permitir.

La vacunación global en sus máximos

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Estos son los datos, y sus consecuencias en términos de salud, económicos y de desarrollo.

Creencia vs. Ciencia

Nos encontramos con un clima donde la creencia supera al conocimiento. Vemos así cómo se desdeña la palabra del técnico y/o el experto –médico, científico, economista…– en el debate público. Esto, lógicamente, no es exclusivo del M5S ni de Italia. Hace un año, en plena campaña a favor del Brexit, Michael Gove, Ministro de Justicia del gobierno conservador dijo que “Gran Bretaña ya está harta de los expertos”.

Lo preocupante no es sólo que ciertas ideas sin ningún tipo de base tengan predicamento, sino sus consecuencias políticas, económicas y sociales. Como indica la World Politics Review el notorio rechazo del presidente Trump a la ciencia “podría debilitar a los EE.UU”. La colaboración entre la comunidad científica y el gobierno americano ha sido estrecha en los últimos 100 años. Pero eso está cambiando. Algunas ideas se debían a la relación o intereses de ciertos grupos políticos con intereses concretos del país: por ejemplo, criticar ciertos aspectos del cambio climático para fortalecer a la industria petrolera. Esto se ha producido en diversas administraciones americanas. Lo que es distinto en este gobierno es el fuerte componente ideológico y se opone –por ejemplo– a la teoría de la evolución, defendiendo el creacionismo. Y este produce preocupación: ¿Qué se hará con el cambio climático?

La importancia de las narrativas

Los nuevos populismos no son la causa del auge de ciertas ideas “anti-científicas” o no factuales. Estas, han existido siempre. Como indica el economista y Premio Nobel Robert J. Shiller en su reciente discurso presidencial ante la Asociación Americana de Economía, es necesario estudiar –también desde la economía– las narrativas, las historias y las ideas subyacentes a los acontecimientos económicos para darles sentido y propone incluir “el estudio cuantitativo del cambio en las narrativas populares”. Porque estas narrativas pueden tener profundas consecuencias económicas –en su artículo analiza las crisis de 1920-21, 1929, 2007 y la victoria de Trump–.

Estas narrativas tratan los temas que preocupan a las personas, pueden tener forma de algo extraordinario o mundano, pero rara vez se basan en sofisticados argumentos científicos y, en muchos casos, tienen serios problemas, como ocurre con las leyendas urbanas. Pero, en todo caso, muestran las preocupaciones y emociones predominantes.

Las narrativas se basan en diversos grados de verdad. El “wishful thinking” puede ayudar a fortalecer el contagio. Y el impacto de narrativas “no-factuales” puede tener ahora más peso que antes. Las redes sociales pueden ayudar pero antes también existían, como narrativas machistas o racistas –las mujeres no son capaces de hacer ciertas cosas, etc. –.

Pero, viendo la fuerza de la idea de “post-verdad”, ¿las narrativas están cada vez más basadas en ideas falsas? Según Shiller, en un mercado competitivo donde los competidores manipulan a los consumidores quizá es necesario manipular ciertas narrativas y llegar a un cierto “equilibrio de deshonestidad”. El problema es si aplicamos esto al mercado político: ¿a ciertas ideas falsas de algunos actores políticos –y sus narrativas asociadas– se les debe responder con otras mentiras o con datos?

El debate y sus consecuencias son profundos, especialmente si pensamos que las democracias se basan, entre otras cosas, en una deliberación y debate público de calidad.