Claves

  • En las últimas décadas las Zonas Económicas Especiales han sido lanzadas por diversos países con la finalidad de atraer inversión, utilizando una serie de incentivos, regulaciones y ventajas operativas para tal fin.
  • La información disponible arroja conclusiones mixtas sobre la efectivad de las mismas a largo plazo, no obstante, se observa que numerosos países en distintos niveles de desarrollo siguen promoviéndolas.
  • La evidencia sugiere que los incentivos financieros son necesarios, pero no suficientes para su éxito. La escala, el acceso a mercados y el nivel de comprensión de las necesidades de los inversores resultan más relevantes.

 

Las Zonas Económicas Especiales (en adelante, ZEEs) en su forma moderna se iniciaron en los años 50 en Irlanda y en la década de los 80 recibieron un gran impulso cuando China las implementó en el contexto de su programa de reformas.  Numerosos países han seguido, tales como los EAU, Corea del Sur, Malasia, Filipinas, Republica Dominicana, Colombia, Sudáfrica, con distintos niveles de éxito.

A pesar de que no existe un censo, se estima que existen en el mundo más de 4,300 ZEEs (en 1995 existían 500) y que emplean a más de 68 millones de personas.

Zonas Económicas Especiales: ¿cómo definirlas?

Un informe reciente de Oliver Wyman precisa su concepto como un área geográficamente delineada, sujeta a una distinta regulación y administración respecto al país donde reside, con el propósito de atraer inversión extranjera directa en una actividad económica, que de otra forma podría no alcanzarse.  Sus características principales se resumen en tres grandes áreas.

  1. Incentivos: Reducción de aranceles, impuestos, y tasas, repatriación de beneficios, subsidios, opciones atractivas de inversión y financiación.
  2. Regulación: Autoridad regulatoria dedicada, marco regulatorio basado en estándares internacionales, transparencia, servicios gubernamentales, ventanillas únicas.
  3. Operación: Infraestructura industrial, comercial y/o residencial, infraestructura de comunicaciones, consultoría in situ, marketing, courier o transporte.

Existen numerosas variantes de ZEEs, relacionadas en gran medida al nivel de desarrollo del país huésped, a la naturaleza de la actividad económica y a arreglos jurídicos e institucionales.

Impulso Reciente

Nuevas zonas económicas especiales han sido anunciadas en 2018, y su éxito pasado y potencial futuro ha sido resaltado por muchos países y sus líderes:

  • Djibouti. En julio inauguró la primera fase de la Zona de Libre Comercio Internacional de Djibouti un proyecto de 3,500 millones de dólares en un área de 4,800 hectáreas. El piloto consiste en 4 clústeres industriales enfocados en comercio y logística, procesamiento de exportaciones, servicios de soporte financiero y de negocios, manufactura y venta al por menor libre de impuestos. Este proyecto cuenta con capital chino y está enmarcado en la iniciativa de la Cinturón y Ruta de la Seda (One Belt One Road).
  • En la República Democrática del Congo (RDC), el presidente Joseph Kabila anunció en septiembre la creación de una ZEE para usuarios de cobalto.  “Hay una necesidad de crear ZEEs para los usuarios finales de los recursos naturales, el área permitirá que productores de vehículos eléctricos, Smartphones y otros y otros bienes instalarse en la RDC afirmó el presidente.
  • En octubre, el presidente de China Xi Jinping, en el marco de un foro para conmemorar el quinto aniversario de la Zona de la Libre Comercio de Shangai, afirmó que “el desarrollo de Zonas de Libre Comercio es una jugada estratégica de la dirección central del partido para avanzar en el proceso de reforma y apertura en la nueva era”.
  • También en octubre se anunció que la primera ZEE de Qatar estará lista para recibir inversores en el primer trimestre de 2019

Principales hallazgos

Existen muchas dudas y la evidencia no es concluyente y el diario The Economist desde hace varios años asume una postura escéptica. Mencionan que los incentivos ofrecidos se traducen en ingresos fiscales a los que se renuncia a corto plazo, crean distorsiones dentro de las economías y proponen que una liberación a nivel nacional resulta mejor.  También existe el riesgo de ocurrencia de lavado de activos mediante la manipulación de facturas de exportaciones.

Ofrecer solamente incentivos fiscales puede hacer que una zona en particular se ponga en marcha, pero no garantiza un proyecto duradero: las zonas más exitosas están entrelazadas con la economía doméstica. Tener acceso a mercados globales y una infraestructura adecuada para este propósito tiene un impacto mayor que las exenciones de impuestos.  En África, por ejemplo, la falta de estas inversiones, de un suministro eléctrico confiable y la distancia respecto a los puertos ha sido la causa del fracaso de muchas zonas económicas especiales.

El Banco Mundial por su parte, concluye en un estudio publicado el año pasado (basado en más de 1000 zonas económicas especiales) lo siguiente:

  • El desempeño de las ZEEs estudiadas en su mayoría ha sido parecido al del promedio nacional
  • El crecimiento de las ZEEs es difícil de sostener en el tiempo: luego de un dinamismo inicial, la actividad económica se asimila a aquella de sus áreas circundantes.
  • La mayoría de los incentivos y esquemas han tenido poco impacto en el desempeño de las zonas.

Por otra parte, el mismo estudio resalta que los factores que más han impulsado su crecimiento son dos: el tamaño y los componentes tecnológicos. Sin embargo, contrario a las expectativas, las zonas con más intensidad en el uso de mano de obra, han resultado más dinámicas que sus contrapartes con alta tecnología. El desempeño de las ZEEs en economías emergentes ha sido afectado por el contexto nacional y regional de cada una de ellas. Los costes, la estructura de la industria y la cercanía a mercados grandes han sido los factores influyentes en su dinamismo.

Finalmente, las ZEEs sí que han afectado positivamente el desempeño económico de sus áreas más cercanas (entre 0 y 50 kms)

El futuro de las ZEEs

Las zonas económicas especiales son iniciativas muy extendidas y son una herramienta útil de marketing de un país o región. Hasta qué punto sean rentables y sirvan para atraer inversión de forma consistente dependerá de múltiples factores. Según Oliver Wyman, esto podría depender de varias consideraciones.

La primera de ella es la comprensión de la economía que las alberga en un contexto global y donde pudieran obtener una ventaja comparativa.  De la misma forma la propuesta de valor es sólo tan fuerte como su componente más débil. En un mercado tan competitivo, muchos elementos se consideran necesarios, pero no suficientes para atraer inversión. Adecuar las ofertas de una determinada ZEE a una industria o sector objetivo basado en información proveniente de esos inversores puede asegurar su relevancia.