Gustavo Zerbino Stajano es Director de Cía. Cibeles S.A., representante de Merck Sharp & Dohme, laboratorio líder en investigación de especialidades farmacéuticas. Es además Presidente de la Cámara de Especialidades Farmacéuticas de Uruguay, organismo que reúne a los laboratorios multinacionales instalados en aquel país.
En 1972, Gustavo se convierte en un ejemplo de superación cuando él y su grupo de compañeros que integraban el equipo de Rugby logran sobrevivir el famoso accidente de avión en la cordillera de los Andes, más tarde recreado en el filme Viven.
A lo largo de los años, según su vida profesional avanza prósperamente, Gustavo descubre los numerosos paralelismos entre el mundo corporativo y el desarrollo personal con su experiencia, recabando la motivación y actitud de superación que fue necesaria para sobrevivir al trágico accidente.
“Para lograr los objetivos hay que comprometerse. El directivo debe ser el primero en dar la cara. Liderazgo es sinónimo de acción. En la cordillera no se podía decir una cosa y hacer otra”
Además de la profunda enseñanza de su experiencia vital, Gustavo posee una licenciatura en Dirección y Administración de Empresas y amplios conocimientos médicos. A lo largo de su trayectoria, Zerbino ha combinado su preparación teórica con tan inigualable experiencia y ha tratado desde entonces de “devolverle a la vida lo que a uno le ha dado” y comparte su mensaje mediante su extensa labor de conferenciante.
Reconocido conferenciante en las áreas de gestión de adversidad, liderazgo y motivación, colabora asiduamente con universidades y empresas de primer nivel en México, Estados Unidos, España, Chile, Republica Dominicana, Puerto Rico, Colombia, Argentina, El Salvador, Panamá, Brasil, Venezuela, Suiza y Uruguay, entre otros.
“Los líderes están en todos lados. En la cordillera, el líder era el que reía, el que te hacía una caricia. Cuando ves a un compañero con una pierna rota que se levanta, ése es el líder”
EL ACCIDENTE DE LOS ANDES
El viernes 13 de Octubre de 1972 un avión uruguayo que llevaba 45 pasajeros a Chile, la mayoría estudiantes y jugadores de un equipo de rugby, se estrelló en la Cordillera de los Andes.
Doce de los pasajeros perecen a causa de la caída, mientras que los supervivientes tuvieron que soportar, entre otras cosas, las condiciones dictadas por la temible cordillera, treinta grados bajo cero durante las noches y el hambre.
Trataron de resistir con las escasas reservas alimenticias que poseían, esperando ser rescatados, pero su esperanza se desvaneció al enterarse por una radio de que las autoridades habían abandonado la búsqueda.
Finalmente, frente a las bajísimas temperaturas y los amenazadores aludes, angustiados por la continua muerte de sus compañeros y la lenta espera del rescate, dos compañeros decidieron cruzar las inmensas montañas para así llegar a Chile. De esta manera es como el 22 de diciembre de 1972, después de haber estado durante 72 días aislados de todo, el mundo se conmociona ante la noticia de las dieciséis personas que habían vencido a la muerte en la Cordillera de los Andes.