Recientemente, diversos CEOs de algunas de las mayores empresas del mundo están volviendo a poner en valor la importancia del error y su importancia para innovar, crear y crecer. ¿Qué se puede aprender del error?

Claves

  • Según los CEOs: si no cometes errores no te estás esforzando lo suficiente; si no fracasas no estás arriesgando; y si haces apuestas valientes, estas están abocadas (casi siempre) al fracaso.
  • Es necesario tener una cultura experimental que tolere el fracaso y el error para poder aprender, que es básico en un entorno tan cambiante. El fracaso es la base del crecimiento y el éxito a futuro.
  • Y siempre es necesario pensar a largo plazo: el corto plazo va en contra del riesgo.
  • Amazon y Alexa pueden ofrecer un nuevo ejemplo de cómo un fracaso (y muy sonado) puede dar pie a un nuevo éxito.

 

Bill Taylor, cofundador de Fast Company y autor, se pregunta en Harvard Business Review “¿por qué, de repente, hay tantos líderes empresariales pidiendo a sus empresas y colegas que cometan más errores y abracen más el fracaso?

En mayo, el nuevo CEO de Coca-Cola, James Quincey, invitó a sus managers a ir más allá del miedo al fracaso que tenía la compañía desde el fiasco de su “Nueva Coca-Cola”. “Si no comentemos errores, no lo estamos intentando lo suficiente”.

En junio fue el CEO de Netflix, Reed Hastings, que, a pesar de su éxito comercial, estaba preocupado por su contenido de producción propia: “nuestra ratio de éxito es ahora demasiado alta”. Según él, debían optar por más riesgo e intentar cosas más arriesgadas. En definitiva, que la ratio de cancelaciones de sus shows fuese más alta.

Incluso Jeff Bezos, CEO de Amazon, defiende que el crecimiento e innovación de su empresa se basa en los fracasos. El argumento es muy directo: si vas a hacer apuestas valientes, estas serán experimentos. Al ser experimentos, por su propia naturaleza son más propensos al fracaso. Eso sí, los grandes éxitos compensan las docenas de cosas que no funcionaron.  

Amazon se basa mucho en esa cultura experimental. Como indica David Streitfeld en el New York Times, Bezos es uno de los pocos ejecutivos que “hace bromas con el dinero que ha perdido”. Uno de sus grandes fracasos, el teléfono Fire, le costó 170 millones de dólares: ni siquiera sirvió bajar el precio a $0,99.

El secreto de Amazon en este sentido es que este modo de hacer las cosas está en el centro de la compañía desde el inicio. Así, le permite hacer estos experimentos y, cuando salen bien, compensan el resto. Por ejemplo, Amazon Web Services (AWS) comenzó como un pequeño sistema interno de computación en la nube para ayudar al core business de la empresa. Cuando el resto quiso darse cuenta, facturaba miles de  millones a otras empresas. O el servicio Amazon Prime, que incluye por un pago anual todos los envíos gratis. El coste de estos aumentó enormemente, pero aún más lo hicieron las suscripciones y las ventas.

Errar para estar preparado para aprender

Ahora bien, a veces no se tiene en cuenta que la apuesta por el riesgo debe ir unida al largo plazo: una visión a años vista, no al siguiente trimestre. Muchas de sus apuestas han ido en ese sentido: el altavoz Echo y Alexia, el asistente inteligente, comenzó tras el fracaso del teléfono en 2014. Ahora Google, Apple o Microsoft lo están copiando. O podrá ser en el futuro sus drones o el supermercado sin cajeros.  

Ya sea Coca-Cola, Netflix o Amazon, el mensaje es sencillo pero complicado. Todos los líderes empresariales quieren innovación y creatividad pero pocos están dispuestos a pagar el peaje del error. Y, como dice Taylor, “si no estás preparado para fracasar, no estás preparado para aprender”. Y las organizaciones ahora deben ser capaces de “aprender tan rápido como el mundo está cambiando” o no podrán crecer y evolucionar.

Pero no todas las organizaciones ni todos los liderazgos están preparados para hacerse responsables del fracaso o para sucumbir el temor a perder más que dejarse llevar por la posibilidad de ganar. De hecho, la psicología ha analizado en profundidad que la aversión al riesgo es mucho más fuerte que el placer del éxito.

¿Un nuevo ejemplo del fracaso al éxito? Echo, Alexa y Amazon

Amazon ha sido capaz de cambiar muchas industrias y abrir otras nuevas. ¿Lo estará haciendo otra vez? Jared Newman en Fast Company defiende que el futuro de Alexa es acabar con la “era del Smartphone”. El objetivo, según Miriam Daniel, jefa de gestión de producto de Alexa, es “intentar que la gente se distancie de la electrónica personal y crear una experiencia más familiar y compartida” y así, “no estás solo mirando a tu teléfono particular y estás colaborando con los miembros de tu familia”.

Amazon ya ha vendido unos 15 millones de estos productos y se ha convertido en un éxito. Está por ver si son capaces de establecer un cambio de paradigma. Será interesante ver si este producto y servicio, que nació tras uno de los mayores fracasos de la compañía, el teléfono Fire, pueda suponer el fin del dominio de los smartphones. ¿Una casualidad? El éxito y el fracaso, el error y el aprendizaje.